El
proyecto titulado “Biorefinería basada en desechos agroindustriales de la
quinua para la producción de azúcares fermentables como plataforma para la
obtención de biocombustibles, biocompuestos y biopolímeros”, presentado por el
Instituto de investigación y desarrollo de procesos químicos de la UMSA, fue el
ganador de la tercera versión del Concurso “Energía Sostenible para todos
2014”, organizado por la Asociación Boliviana de Energías Renovables (ABER) a
nivel nacional.
En un acto desarrollado en la Cámara de la Construcción de Cochabamba, el
presidente de la Asociación Boliviana de Energías Renovables, Miguel Fernández,
afirmó que este año la juventud mostró más interés en los biocombustibles,
puesto que la mayor concentración de trabajos ganadores fue en esa área, es
decir, trabajos que se basan en reutilizar los desechos orgánicos y a partir de
ello producir energía.
El presidente de ABER destacó también la mayor participación de estudiantes de
colegio, universidades e institutos tecnológicos, lo que muestra que todo el
trabajo de difusión que ha realizado la Asociación está dando resultados a
nivel nacional. También significa que los jóvenes se van comprometiendo con el
desarrollo de estas fuentes de energía limpia.
"Bolivia está avanzando a pasos firmes en el tema de energías renovables, se ha
visto que este año se cierra con dos proyectos importantes que son: una planta
solar de 5 megavatios (MW) en Cobija y una planta eólica de 3 MW, que pasará a
generar generar 21 MW. Asimismo, otros proyectos como el de geotermia de Laguna
Colorada que generará 100 MW, los cuales muestran que hay pasos firmes para el
cambio de la matriz energética del país”, enfatizó Fernández en una evaluación
realizada sobre el tema.
Concurso
nacional
El concurso premió dos categorías, la primera a estudiantes de secundaria, pre
promoción y promoción y la segunda a estudiantes de Universidades e institutos
técnicos. Este año los participantes fueron de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y
Beni.
Fernández explicó que las propuestas que se presentaron estaban contempladas en
tres categorías: La investigación diagnóstica de una realidad, basada en la
recolección de datos de fuentes primarias, el planteamiento de una solución
tecnológica a un problema de acceso a la energía, o el estudio de caso de
aplicaciones exitosas de energías renovables en el contexto del área rural de
Bolivia.
El colegio ganador en la categoría estudiantes de secundaria, pre promoción y
promoción fue el Colegio Simón Rodríguez. Con el proyecto “Las botellas
desechables no son basura”, los estudiantes recibieron la suma de Bs 2.000, una
placa de reconocimiento, y adicionalmente una dotación de equipos que funcionan
con energías renovables valorados en Bs 3.000 para el colegio.
En la categoría dos de estudiantes de Universidades e institutos técnicos, los
ganadores del primer lugar fueron: el Instituto de investigación y desarrollo
de procesos químicos, con el trabajo “Biorefinería basada en desechos
agroindustriales de la quinua para la producción de azúcares fermentables como
plataforma para la obtención de biocombustibles, biocompuestos y biopolímeros”,
recibiendo la suma de Bs 3.000, con la posibilidad de que puedan realizar una
práctica industrial en las empresas asociadas a ABER.
Fernández destacó que se hayan sumado nuevos auspiciadores, pues este año se
contó con la participación adicional de nuevas empresas.
Crisis
vs biocombustibles
El uso de biocombustible no sólo se implementa con el fin de solucionar la
crisis económica a nivel global, sino que también plantea una solución
eco-sostenible al gran impacto ambiental generado por los combustibles
derivados del petróleo. Los biocombustibles contribuirían a la expansión de la
matriz energética del país hacia el uso de fuentes de energía renovables, y a
la vez disminuirían la emisión de gases de efecto invernadero.
Sin embargo, la obtención de etanol de primera generación, usando maíz, trigo y
caña de azúcar podría sufrir ciertas dificultades, debido a la poca cantidad de
tierras disponibles para su cultivo y a la competencia con el mercado
alimenticio.
De esta forma, es necesario visualizar otras materias primas que permitan
producir biocombustibles, como ser, bioetanol, biodiésel, biogás, entre otros,
sin generar un alto impacto en el mercado de los alimentos.
La utilización de residuos lignocelulósicos de la agroindustria subsanaría este
hecho, llamándose en este caso “grassoline” (reemplazante de la gasolina).
La creciente agroindustria de la Quinua Real ha tenido en la última década en
nuestro país una alta demanda en los mercados internacionales. Como cualquier
agroindustria y teniendo a Bolivia como primer exportador mundial, la alta y
creciente acumulación de residuos provenientes, en este caso de la quinua, ha
identificado principalmente al mojuelo y a los tallos como materia prima, ya
sea en su bioconversión y conversión química materiales en azúcares
fermentables. Es necesario realizar diferentes pretratamientos que rompan la
lignina para tener acceso a la celulosa y a la hemicelulosa, para su posterior
despolimerización en azúcares con enzimas que hidrolizan estos componentes
estructurales.
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domingo, 18 de enero de 2015
sábado, 31 de agosto de 2013
Biodiésel, de la Naturaleza al Motorizado
Distante a 75 kilómetros al norte de la capital cruceña, en la Estación Experimental Agrícola de Saavedra (EEAS), se encuentra la planta piloto de biodiésel que inició sus operaciones con fines de investigación en procesos de producción del biocombustible con materias primas (aceites) de diferentes especies vegetales.
En la planta, a nivel experimental, los investigadores del CIAT obtienen biodiésel de aceite de soya, girasol y cusi, para evaluar la calidad y el rendimiento como biocombustible y así obtener información sobre la potencialidad y viabilidad de su producción.
No obstante, indicó que en el departamento existen mayores posibilidades de elaborar biodiésel de aceite de soya. “Solamente con la superficie cultivada de soya que tenemos actualmente podríamos producir biodiésel para hacer mezclas con diésel de petróleo y cubrir un 20% de la demanda”, dijo.
Allí, en la planta, no se realizan los procesos de extracción de aceite de las especies vegetales, ya que el proyecto no cuenta con prensas ni equipos de extracción de aceite, por lo que el CIAT obtiene la materia prima (aceite) de empresas aceiteras para fines de investigación.
La capacidad de producción de la planta es de 210 litros por día de biodiésel, informó Blas García, responsable del Proyecto Biodiésel en el CIAT.
El investigador sostuvo que se trata de un proyecto estratégico de investigación en bioenergías, considerando que el país es deficitario en la producción de diésel derivado de petróleo.
La planta piloto de biodiésel fue diseñada por técnicos del CIAT y construida en acero inoxidable por la empresa Planagro, que se adjudicó la construcción, instalación, montaje y puesta en marcha de la planta por un monto de $us 56.000, financiado por la Gobernación de Santa Cruz.
PIÑÓN, EN INVESTIGACIÓN
Con el objetivo de generar información técnica sobre materias primas y procesos de producción de biodiésel con aceites de especies vegetales que no compitan con la seguridad alimentaria del país, el CIAT está trabajando en investigación con el piñón (Jatropha curcas).
Se trata de una especie potencial para materia prima de biodiésel, por el alto contenido de aceite que tienen sus semillas (39%). De acuerdo con explicaciones de Blas García, contienen el doble de aceite en comparación con la soya, que tiene 18%.
La institución ha establecido ensayos de investigación con piñón en diferentes zonas agroecológicas del departamento (Saavedra, Pailón, Camiri, Roboré, Cabezas y Charagua), con la finalidad de evaluar su comportamiento y seleccionar materiales genéticos altamente productivos, adaptados a las condiciones edafoclimáticas de cada zona y, de esta manera, generar nuevas variedades de cultivos bioenergéticos para biodiésel.
Según García, la semilla del piñón es tóxica y por ello no se puede aprovechar su torta después de extraer el aceite. Por ello, los investigadores de muchos países están trabajando para generar variedades que no sean tóxicas.
CARACTERÍSTICAS
El biodiésel es un biocombustible que se elabora a partir de aceites vegetales, a través del proceso químico de transesterificación. Puede ser usado en el motor, puro o mezclado con combustible derivado de petróleo. Este combustible no requiere ninguna adaptación o modificación en el motor.
VENTAJAS
Sin modificaciones. No requiere modificaciones para su uso en motores diésel.
Renovable. Es obtenido a partir de aceites vegetales o grasa animal, por lo que es una fuente de energía renovable.
Autarquía. Permite a países agrícolas independizarse de aquellos productores de petróleo.
Beneficioso. Tiene un gran poder de lubricación y minimiza el desgaste del motor. Su vida útil se prolonga más del doble.
Biodegradable. Presenta un nivel menor de emisiones gaseosas nocivas al medio ambiente. No es tóxico.
La fabricación del biodiésel inicia con el aceite vegetal. Una vez obtenido, el aceite es depositado en una unidad para su filtración y limpieza, luego pasa al reactor donde se adiciona el metóxido (hidróxido de sodio y metanol) y se produce el proceso de la transesterificación, en esta fase se separa la glicerina del biodiésel y se procede a su decantación.
Una vez separado el biodiésel de la glicerina, se procede a su lavado con agua de buena calidad, para sacar las impurezas y restos de jabones que se forma en la transesterificación. Posteriormente, se realiza el secado del combustible, mediante un tratamiento térmico, obteniendo el producto final que es el biodiésel 100% puro (denominado B100).
Para evaluar su calidad, el biodiésel es mezclado con diésel -en una proporción de 80/20- y es probado en motores a diésel convencionales estacionarios. La idea, según García, es utilizar el combustible procesado en la planta piloto en los motorizados del CIAT (tractores, camiones, micros y camionetas).
Fuente
sábado, 18 de agosto de 2012
Biomasa y Desarrollo: Oportunidades de la Biomasa para Mejorar el Acceso Local a la Energía en Comunidades Rurales Aisladas de América Latina
La Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid en colaboración con otras instituciones presento el libro "Biomasa y Desarrollo: Oportunidades de la Biomasa para Mejorar el Acceso Local a la Energía en Comunidades Rurales Aisladas de América Latina". La guía aborda temas como el papel de la biomasa en el desarrollo humano, los impactos ambientales de su uso, la introducción de las cocinas mejoradas de leña, el aprovechamiento del biogás y los combustibles líquidos entre otros. Lectura muy recomendada.
Descargar guía
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sábado, 8 de octubre de 2011
Experto Propone Generar Energía Eléctrica en Base a la Quema de Cáscara de Arroz
Se podría utilizar las 175 toneladas de remanente del arroz que se tiene anualmente en Santa Cruz para producir hasta 138 MW de energía, indica el especialista en temas ambientales y en gestión de residuos sólidos, Walter Rodríguez. Además, plantea la recuperación de residuos para la generación de valor agregado a través del reciclaje. Sólo un 24% de las 829 toneladas métricas diarias de basura en Santa Cruz no es reutilizable.
Santa Cruz podría generar hasta 138 MW adicionales de energía eléctrica aprovechando únicamente los remanentes de la industria del arroz, aseguró el consultor en temas ambientales, Walter Rodríguez, al referirse a la implementación de una planta que permita dar un mejor destino a la cáscara o ‘chala’ de arroz.
Rodríguez resalta que Bolivia está atravesando por una situación difícil en materia de generación energética, donde la brecha entre la oferta y la demanda de electricidad sería muy pequeña, en ese marco, indica que la implementación de una planta de cogeneración en el norte integrado permitiría aprovechar más de 486 toneladas día y cerca de 175 mil toneladas anuales para generar electricidad adicional.
Explicó que la tecnología necesaria para utilizar el tamo de arroz como biomasa para la obtención de electricidad es similar a la utilizada en el ingenio Guabirá para la generación con bagazo de caña de azúcar y acotó que la inversión requerida para este proyecto estaría bordeando los dos millones de dólares.
Agregó que como parte del impacto ambiental se estaría evitando la emisión de gases por descomposición de las ingentes cantidades de estos deshechos o por su combustión común. Adicionalmente, Rodríguez estima que los residuos del proceso de cogeneración con tamo de arroz, pueden ser utilizados para la elaboración de fertilizantes que permitan potenciar los suelos.
SOLUCIÓN INTEGRAL EN MATERIA DE GESTIÓN DE RESIDUOS
Por otro lado, el experto consideró que el problema sanitario en Santa Cruz referido a la recolección y aprovechamiento de deshechos, requiere de un plan integral que permita reciclar alrededor del 76 % de las 829 toneladas métricas de basura que genera esta urbe diariamente.
Acotó que ese 76% de residuos es equivalente a 623 toneladas métricas diarias que están compuestas, entre otros materiales, por plásticos PET, papeles, cartones, vidrio y materia orgánica; mientras que sólo el restante 24%, es decir 206 toneladas aproximadamente no son reutilizables. Según el experto, un plan con estas características habría sido presentado al Consejo Municipal el pasado año, sin obtener respuestas hasta la fecha.
RECICLAJE DE LLANTAS Y PILAS
Por otro lado refirió que su plan contempla el reciclaje de papel, cartón y vidrios, además, dijo que es posible reciclar otros elementos que actualmente complican el sistema de recojo de basura por sus compuestos contaminantes y su perenne periodo de descomposición, como son las llantas y pilas o baterías. En el caso de las llantas, afirmó que en Santa Cruz, de forma diaria, se podrían recoger aproximadamente 220 unidades, cuya materia prima, el caucho, podría ser industrializado.
“En principio se podría hacer artesanías y el residuo se puede utilizar para hacer macadám, que son planchas de concreto para la construcción de campos deportivos o carreteras, entre otras cosas”, aseguró y agregó que otro uso para las llantas sería la construcción de pilotes en las riberas del Río Piraí, para la conservación de este afluente.
En cuanto a las pilas y baterías, indica que el método de encapsulamiento no es precisamente el más recomendable, debido a que se pueden reutilizar sus componentes, como la masa orgánica contenida en la pila que, al procesarla, puede transformarse en herbicida. Además, sostiene que el carbón grafitado que está en el centro de cada batería o pila también puede ser recuperable para reutilizarlo en aplicaciones eléctricas.
OTROS DESHECHOS UTILIZABLES
“Lo que se tiene que hacer es recuperar todos los remanentes de los residuos sólidos que tienen valor agregado”, refirió. Rodríguez encuentra que hay mucho por hacer en materia de aprovechamiento de residuos, como la producción de biocombustibles con residuos de la industria oleaginosa, además de la reutilización de los aceites vegetales usados para la producción de metanol orgánico.
Según el experto, la implementación de una planta que pueda aprovechar los aceites vegetales usados de industrias y comercios de alimentos tendría un costo de 2 millones de dólares aproximadamente y permitiría obtener cerca de 10 mil litros diarios de biocombustibles.
Finalmente se refirió a la potencial materia prima que se desperdicia en los mataderos municipales del país, entre ellos la rúmea, residuo alimenticio que es alojado en el sistema digestivo del ganado vacuno y que es desechado a la basura en el proceso de faeneo, el cual podría recuperarse para la generación de biogás.
Santa Cruz puede implementar una planta para producir carbón activado
Uno de los más recientes proyectos elaborados por Rodríguez es la Propuesta Técnica Económica para la Producción de carbón activado, presentado al municipio el pasado mes de agosto, mediante el cual se pretende aprovechar los componentes del coco de cusi, tradicional planta del oriente boliviano, para la obtención de carbón activado, además de aceites y materias primas para alimentos precocidos.
Según Rodríguez el carbón activado tiene un amplio mercado en Bolivia, en la industria de la cerveza, gaseosas, alimenticia y medicinal, principalmente en el tratamiento de agua potable; también es utilizable en el tratamiento de líquidos empetrolados y en la recuperación de colas de oro – plata y de minerales estratégicos.
La materia prima para la producción de este insumo industrial, indicó, estaría asentada en la Chiquitanía cruceña, donde más de 70 mil hectáreas producen de manera natural la palma de cusi y su fruto.
El proyecto implica una inversión total de $us 5.5 millones de dólares, que serían utilizados para la construcción de una planta de fraccionado, que comprende áreas de recepción, galpones, garajes, áreas de proceso, social y administrativas; además de la construcción e instalación de la planta industrial.
Con dicha inversión, Rodríguez estima la recuperación de $us 40.4 millones al año, fruto de la comercialización del carbón activado y otros derivados del coco de cusi. Además de un impacto económico que podría beneficiar a más de 800 personas, quienes encontrarían fuentes laborales en este emprendimiento.
Fuente
Santa Cruz podría generar hasta 138 MW adicionales de energía eléctrica aprovechando únicamente los remanentes de la industria del arroz, aseguró el consultor en temas ambientales, Walter Rodríguez, al referirse a la implementación de una planta que permita dar un mejor destino a la cáscara o ‘chala’ de arroz.
Rodríguez resalta que Bolivia está atravesando por una situación difícil en materia de generación energética, donde la brecha entre la oferta y la demanda de electricidad sería muy pequeña, en ese marco, indica que la implementación de una planta de cogeneración en el norte integrado permitiría aprovechar más de 486 toneladas día y cerca de 175 mil toneladas anuales para generar electricidad adicional.
Explicó que la tecnología necesaria para utilizar el tamo de arroz como biomasa para la obtención de electricidad es similar a la utilizada en el ingenio Guabirá para la generación con bagazo de caña de azúcar y acotó que la inversión requerida para este proyecto estaría bordeando los dos millones de dólares.
Agregó que como parte del impacto ambiental se estaría evitando la emisión de gases por descomposición de las ingentes cantidades de estos deshechos o por su combustión común. Adicionalmente, Rodríguez estima que los residuos del proceso de cogeneración con tamo de arroz, pueden ser utilizados para la elaboración de fertilizantes que permitan potenciar los suelos.
SOLUCIÓN INTEGRAL EN MATERIA DE GESTIÓN DE RESIDUOS
Por otro lado, el experto consideró que el problema sanitario en Santa Cruz referido a la recolección y aprovechamiento de deshechos, requiere de un plan integral que permita reciclar alrededor del 76 % de las 829 toneladas métricas de basura que genera esta urbe diariamente.
Acotó que ese 76% de residuos es equivalente a 623 toneladas métricas diarias que están compuestas, entre otros materiales, por plásticos PET, papeles, cartones, vidrio y materia orgánica; mientras que sólo el restante 24%, es decir 206 toneladas aproximadamente no son reutilizables. Según el experto, un plan con estas características habría sido presentado al Consejo Municipal el pasado año, sin obtener respuestas hasta la fecha.
RECICLAJE DE LLANTAS Y PILAS
Por otro lado refirió que su plan contempla el reciclaje de papel, cartón y vidrios, además, dijo que es posible reciclar otros elementos que actualmente complican el sistema de recojo de basura por sus compuestos contaminantes y su perenne periodo de descomposición, como son las llantas y pilas o baterías. En el caso de las llantas, afirmó que en Santa Cruz, de forma diaria, se podrían recoger aproximadamente 220 unidades, cuya materia prima, el caucho, podría ser industrializado.
“En principio se podría hacer artesanías y el residuo se puede utilizar para hacer macadám, que son planchas de concreto para la construcción de campos deportivos o carreteras, entre otras cosas”, aseguró y agregó que otro uso para las llantas sería la construcción de pilotes en las riberas del Río Piraí, para la conservación de este afluente.
En cuanto a las pilas y baterías, indica que el método de encapsulamiento no es precisamente el más recomendable, debido a que se pueden reutilizar sus componentes, como la masa orgánica contenida en la pila que, al procesarla, puede transformarse en herbicida. Además, sostiene que el carbón grafitado que está en el centro de cada batería o pila también puede ser recuperable para reutilizarlo en aplicaciones eléctricas.
OTROS DESHECHOS UTILIZABLES
“Lo que se tiene que hacer es recuperar todos los remanentes de los residuos sólidos que tienen valor agregado”, refirió. Rodríguez encuentra que hay mucho por hacer en materia de aprovechamiento de residuos, como la producción de biocombustibles con residuos de la industria oleaginosa, además de la reutilización de los aceites vegetales usados para la producción de metanol orgánico.
Según el experto, la implementación de una planta que pueda aprovechar los aceites vegetales usados de industrias y comercios de alimentos tendría un costo de 2 millones de dólares aproximadamente y permitiría obtener cerca de 10 mil litros diarios de biocombustibles.
Finalmente se refirió a la potencial materia prima que se desperdicia en los mataderos municipales del país, entre ellos la rúmea, residuo alimenticio que es alojado en el sistema digestivo del ganado vacuno y que es desechado a la basura en el proceso de faeneo, el cual podría recuperarse para la generación de biogás.
Santa Cruz puede implementar una planta para producir carbón activado
Uno de los más recientes proyectos elaborados por Rodríguez es la Propuesta Técnica Económica para la Producción de carbón activado, presentado al municipio el pasado mes de agosto, mediante el cual se pretende aprovechar los componentes del coco de cusi, tradicional planta del oriente boliviano, para la obtención de carbón activado, además de aceites y materias primas para alimentos precocidos.
Según Rodríguez el carbón activado tiene un amplio mercado en Bolivia, en la industria de la cerveza, gaseosas, alimenticia y medicinal, principalmente en el tratamiento de agua potable; también es utilizable en el tratamiento de líquidos empetrolados y en la recuperación de colas de oro – plata y de minerales estratégicos.
La materia prima para la producción de este insumo industrial, indicó, estaría asentada en la Chiquitanía cruceña, donde más de 70 mil hectáreas producen de manera natural la palma de cusi y su fruto.
El proyecto implica una inversión total de $us 5.5 millones de dólares, que serían utilizados para la construcción de una planta de fraccionado, que comprende áreas de recepción, galpones, garajes, áreas de proceso, social y administrativas; además de la construcción e instalación de la planta industrial.
Con dicha inversión, Rodríguez estima la recuperación de $us 40.4 millones al año, fruto de la comercialización del carbón activado y otros derivados del coco de cusi. Además de un impacto económico que podría beneficiar a más de 800 personas, quienes encontrarían fuentes laborales en este emprendimiento.
Fuente
martes, 6 de septiembre de 2011
Los Biocombustibles ya Son Parte de la Agenda Energética
El optimismo del brasileño Luiz Orlandi sobre el futuro de los biocombustibles en el mundo contagió a los asistentes al 4to Congreso Internacional Bolivia Gas & Energía 2011, sobre todo por los resultados que reveló sobre la industria brasileña del etanol derivado de la caña de azúcar.
Orlandi, director del Instituto Brasileño del Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP), expuso “Presente y futuro de los biocombustibles”, en la que destacó las ‘ganancias’ medioambientales, corto ciclo de producción y generación de fuentes de trabajo, entre otros. Al mismo tiempo, recalcó que los biocombustibles no tienen jamás la pretensión de sustituir al petróleo, pero es un complemento que puede mitigar la dependencia de ciertos países.
Según los datos mostrados por Orlandi, Estados Unidos ocupa el primer lugar en producción de etanol, con 50 millones metros cúbicos por año, mientras Brasil ocupa el segundo lugar con 28 millones de litros. En cuanto al biodiesel, Alemania es el principal país productor, aunque con una dura diferencia: los subsidios.
“El hecho más importante que propició la inserción de los biocombustibles en la matriz energética (en Brasil), para mí, fue la popularización de los motores (de vehículos) flex fuel, que permite al propietario decidir qué combustible va utilizar, por el precio y las condiciones. Es una situación que cambió mucho porque Brasil solo tenía coches para etanol o solo para nafta”, expresó.
Al mismo tiempo, mencionó que Brasil creció en materia de biocombustibles en los últimos 10 años gracias a la fuerte ampliación de la productividad de la caña de azúcar, que pasó de las 46 toneladas por hectárea, a las 80 actuales, lo que dio un salto cualitativo que llevó al país sudamericano a convertirse en el único en utilizar el etanol como combustible único puro, frente a otros que lo utilizan como aditivo.
“Cuando hacemos la comparación de la utilización de la caña de azúcar, maíz, trigo y remolacha, se puede ver que la reducción de emisiones de CO2 es muy favorable a la caña de azúcar. La reducción es del 90% contra maíz (utilizado en Estados Unidos) que es 35%”, dijo Orlandi al referirse a las ventajas medioambientales, como la productividad que es de 7.000 litros por hectárea, el doble de la producción de maíz y casi tres veces mayor a la del trigo.
Al finalizar, el director del IBP se refirió a la cuestión sobre el remplazo de áreas destinadas a la producción alimentaria, calificándola como “no necesariamente una verdad”. “En Brasil tenemos un área total para cultivo de 850 millones de hectáreas, de las cuales 340 millones están cultivadas. La caña de azúcar ocupa, del área total solamente 0,9% con caña, por lo que no me parece que esté sustituyendo comida por caña de azúcar”.
“Me parece que muchos países como Bolivia -añadió- tienen las condiciones para empezar un programa ligada a los biocombustibles, sobre todo al etanol, porque tiene áreas potenciales que no las está aprovechando”, concluyó, al mencionar que el desafío para todo el mundo es la búsqueda de mejores y nuevas tecnologías para la producción de etanol.
Fuente
Orlandi, director del Instituto Brasileño del Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP), expuso “Presente y futuro de los biocombustibles”, en la que destacó las ‘ganancias’ medioambientales, corto ciclo de producción y generación de fuentes de trabajo, entre otros. Al mismo tiempo, recalcó que los biocombustibles no tienen jamás la pretensión de sustituir al petróleo, pero es un complemento que puede mitigar la dependencia de ciertos países.
Según los datos mostrados por Orlandi, Estados Unidos ocupa el primer lugar en producción de etanol, con 50 millones metros cúbicos por año, mientras Brasil ocupa el segundo lugar con 28 millones de litros. En cuanto al biodiesel, Alemania es el principal país productor, aunque con una dura diferencia: los subsidios.
“El hecho más importante que propició la inserción de los biocombustibles en la matriz energética (en Brasil), para mí, fue la popularización de los motores (de vehículos) flex fuel, que permite al propietario decidir qué combustible va utilizar, por el precio y las condiciones. Es una situación que cambió mucho porque Brasil solo tenía coches para etanol o solo para nafta”, expresó.
Al mismo tiempo, mencionó que Brasil creció en materia de biocombustibles en los últimos 10 años gracias a la fuerte ampliación de la productividad de la caña de azúcar, que pasó de las 46 toneladas por hectárea, a las 80 actuales, lo que dio un salto cualitativo que llevó al país sudamericano a convertirse en el único en utilizar el etanol como combustible único puro, frente a otros que lo utilizan como aditivo.
“Cuando hacemos la comparación de la utilización de la caña de azúcar, maíz, trigo y remolacha, se puede ver que la reducción de emisiones de CO2 es muy favorable a la caña de azúcar. La reducción es del 90% contra maíz (utilizado en Estados Unidos) que es 35%”, dijo Orlandi al referirse a las ventajas medioambientales, como la productividad que es de 7.000 litros por hectárea, el doble de la producción de maíz y casi tres veces mayor a la del trigo.
Al finalizar, el director del IBP se refirió a la cuestión sobre el remplazo de áreas destinadas a la producción alimentaria, calificándola como “no necesariamente una verdad”. “En Brasil tenemos un área total para cultivo de 850 millones de hectáreas, de las cuales 340 millones están cultivadas. La caña de azúcar ocupa, del área total solamente 0,9% con caña, por lo que no me parece que esté sustituyendo comida por caña de azúcar”.
“Me parece que muchos países como Bolivia -añadió- tienen las condiciones para empezar un programa ligada a los biocombustibles, sobre todo al etanol, porque tiene áreas potenciales que no las está aprovechando”, concluyó, al mencionar que el desafío para todo el mundo es la búsqueda de mejores y nuevas tecnologías para la producción de etanol.
Fuente
jueves, 7 de julio de 2011
Presión Empresarial para Producción de Biocombustibles
Sectores empresariales sobre todo del oriente del país, con apoyo de transnacionales, ejercen una fuerte presión sobre el Gobierno nacional y el gobierno departamental de Santa Cruz para dar curso a la producción de biocombustibles, en especial, biodiésel, revela una investigación de Marco Octavio Ribera, difundida por la Liga de Defensa del Medio Ambiente (LIDEMA).
Advierte que los biocombustibles compiten con los alimentos a nivel mundial y hay tristes experiencias en países vecinos. Se aclara que al momento, y en el ámbito internacional, las oleaginosas como la soya pueden aportar sólo un 1 por ciento al mercado del biodiésel y el resto se destina al consumo de humanos y animales, sin embargo, la lógica expansión industrial a gran escala para producir biocombustibles, revertirá esa proporción, desplazando a las superficies de cultivos alimenticios tradicionales.
Se destaca que el año 2009 Bolivia no firmó el documento final de la V Cumbre de las Américas, realizada en Puerto España, debido a una cláusula a favor de los biocombustibles cuya producción es cuestionada por el Gobierno del presidente Evo Morales.
Sin embargo, en Santa Cruz, se anuncia el interés de empresas argentinas y brasileñas en invertir y transferir tecnología para el desarrollo de plantas de etanol o biodiésel, para lo cual se está buscando definir un apoyo del gobierno departamental, señala el estudio.
Esa iniciativa, agrega el estudio, se destinaría, en principio, a aliviar la inseguridad energética que aqueja al sector productor agropecuario y según la ANAPO (Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas), se busca trabajar con principios técnicos sostenibles, respetando la cobertura boscosa actual y desarrollando los cultivos con especies nativas no comestibles resistentes, que crecen en lugares casi áridos o no aptos para el cultivo de alimentos.
Se recuerda que a partir de la Ley de Biodiésel (Nº 3207), promulgada en septiembre del año 2005, se recibieron una docena de iniciativas para la fabricación de biodiésel, las cuales no prosperaron debido a la ausencia de una reglamentación. “El Gobierno nacional ha declarado que no quiere poner en riesgo la seguridad alimentaria, razón por la que no da curso al tema del reglamento”, agrega.
La ANAPO, añade, enarbola la promoción del biodiésel con el argumento de que permitirá salir de la dependencia del diésel, se generarán fuentes de trabajo, se reducirá la contaminación ambiental y se evitará la fuga de divisas.
En abril de 2009 se dio a conocer que un grupo empresarial del oriente, comenzó a sembrar productos para fabricar biodiésel. Ese año se afirmó que al norte de la región de Santa Cruz existen cerca de 300 hectáreas de plantaciones de prueba de productos que serán usados para producir biodiésel.
Un alto funcionario de la empresa Guabirá mostró el año 2009 un cultivo de cinco hectáreas de piñón manso, una planta aceitera que proveerá el fruto para el biodiésel. En marzo de 2009, el CIAT, tenía previsto contar con una planta modular de producción de biodiésel en la localidad de Saavedra, ubicada a 65 kilómetros al norte de Santa Cruz.
En Santa Cruz se impulsa la iniciativa incluso apelando a la vigencia de la autonomía, de modo que mediante una ley departamental se autorice la elaboración de biodiésel con el argumento de que ese producto vaya a garantizar las necesidades de diésel en esa región.
Ribera advierte que a mediados del año pasado, la CAINCO arremetió con las proyecciones de los biocombustibles, con una serie de estudios sobre la potencialidad y ventajas desde la alternativa energética e incluso recibió el apoyo de un diplomático brasileño quien afirmó que países como Bolivia debían seguir los pasos del Brasil en el tema del etanol y biocombustibles.
Otra de las posibilidades que exploran los impulsores del biodiésel es el uso de la palma africana en el norte de La Paz, el norte de Santa Cruz, el sur de Pando y especialmente en el Beni donde ya existen experiencias palmíteras en curso.
La Ley 3546 de fines de 2006, de reactivación del complejo agroindustrial de San Buenaventura, especifica las proyecciones de producción de palma africana para la elaboración de biodiésel, agrega.
A principios del año 2010 se informó también sobre una iniciativa del cultivo de palma africana en la hacienda Sara, ubicada en la provincia Ballivián del departamento del Beni, cuyo aceite puede ser utilizado como materia prima para la fabricación de biodiésel, reemplazando al diésel. La visión de ese proyecto es generar un polo de desarrollo en el sudoeste del Beni, en base al cultivo de ese producto.
DATOS.
Experiencias.
Para especialistas carece de fundamento la afirmación de que con los biocombustibles se genera más alimento. Esto es rebatido por diversas experiencias latinoamericanas, donde la seguridad alimentaria de regiones enteras se ha visto deteriorada por la expansión de los cultivos industriales de soya.
Argentina
Según LIDEMA la ampliación de los cultivos agroindustriales de soya en la Argentina ocasionó los años 2008 y 2009 un éxodo masivo de trabajadores rurales que antes conseguían empleo en medianas y pequeñas granjas de productos básicos.
Paraguay
En Paraguay, el avance de los monocultivos de la soya transgénica y de caña de azúcar se expresa en un compulsivo proceso de acaparamiento de las mejores tierras. Ese país destina 2.4 millones de hectáreas a la producción de soya, pero contempla alcanzar los 4 millones para cumplir con sus compromisos de venta a la Unión Europea.
VARIOS AÑOS DE PROMOCIÓN
A partir del año 2007 se lanza la promoción de las bondades de los biocombustibles desde sectores agroindustriales del oriente, con énfasis en el biodiésel y el etanol, señala una investigación sobre el tema en Bolivia, realizada por el investigador Marco Octavio Ribera. “Los mensajes inclusivos llegaron a todas partes, incluso a las tierras altas. Los biocombustibles se podían obtener de remolacha, tarwi, poroto, quinua, incluso de thola (arbusto resinoso del altiplano que se usa como leña) y de cualquier otro producto imaginable. En el caso de muchas de estas fuentes novedosas, la competencia con productos alimenticios y el impacto a la seguridad alimentaria era clara y evidente, situación que posteriormente los consorcios agroindustriales y el IBCE corrigieron y procuraron cambiar de discurso”.
Como resultado del debate a nivel mundial sobre el costo ambiental y social de producir biocombustibles, se desmiente la versión de que éstos son más limpios. “También carece de fundamento la afirmación de que con los biocombustibles se genera más alimento", afirma.
Fuente
Advierte que los biocombustibles compiten con los alimentos a nivel mundial y hay tristes experiencias en países vecinos. Se aclara que al momento, y en el ámbito internacional, las oleaginosas como la soya pueden aportar sólo un 1 por ciento al mercado del biodiésel y el resto se destina al consumo de humanos y animales, sin embargo, la lógica expansión industrial a gran escala para producir biocombustibles, revertirá esa proporción, desplazando a las superficies de cultivos alimenticios tradicionales.
Se destaca que el año 2009 Bolivia no firmó el documento final de la V Cumbre de las Américas, realizada en Puerto España, debido a una cláusula a favor de los biocombustibles cuya producción es cuestionada por el Gobierno del presidente Evo Morales.
Sin embargo, en Santa Cruz, se anuncia el interés de empresas argentinas y brasileñas en invertir y transferir tecnología para el desarrollo de plantas de etanol o biodiésel, para lo cual se está buscando definir un apoyo del gobierno departamental, señala el estudio.
Esa iniciativa, agrega el estudio, se destinaría, en principio, a aliviar la inseguridad energética que aqueja al sector productor agropecuario y según la ANAPO (Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas), se busca trabajar con principios técnicos sostenibles, respetando la cobertura boscosa actual y desarrollando los cultivos con especies nativas no comestibles resistentes, que crecen en lugares casi áridos o no aptos para el cultivo de alimentos.
Se recuerda que a partir de la Ley de Biodiésel (Nº 3207), promulgada en septiembre del año 2005, se recibieron una docena de iniciativas para la fabricación de biodiésel, las cuales no prosperaron debido a la ausencia de una reglamentación. “El Gobierno nacional ha declarado que no quiere poner en riesgo la seguridad alimentaria, razón por la que no da curso al tema del reglamento”, agrega.
La ANAPO, añade, enarbola la promoción del biodiésel con el argumento de que permitirá salir de la dependencia del diésel, se generarán fuentes de trabajo, se reducirá la contaminación ambiental y se evitará la fuga de divisas.
En abril de 2009 se dio a conocer que un grupo empresarial del oriente, comenzó a sembrar productos para fabricar biodiésel. Ese año se afirmó que al norte de la región de Santa Cruz existen cerca de 300 hectáreas de plantaciones de prueba de productos que serán usados para producir biodiésel.
Un alto funcionario de la empresa Guabirá mostró el año 2009 un cultivo de cinco hectáreas de piñón manso, una planta aceitera que proveerá el fruto para el biodiésel. En marzo de 2009, el CIAT, tenía previsto contar con una planta modular de producción de biodiésel en la localidad de Saavedra, ubicada a 65 kilómetros al norte de Santa Cruz.
En Santa Cruz se impulsa la iniciativa incluso apelando a la vigencia de la autonomía, de modo que mediante una ley departamental se autorice la elaboración de biodiésel con el argumento de que ese producto vaya a garantizar las necesidades de diésel en esa región.
Ribera advierte que a mediados del año pasado, la CAINCO arremetió con las proyecciones de los biocombustibles, con una serie de estudios sobre la potencialidad y ventajas desde la alternativa energética e incluso recibió el apoyo de un diplomático brasileño quien afirmó que países como Bolivia debían seguir los pasos del Brasil en el tema del etanol y biocombustibles.
Otra de las posibilidades que exploran los impulsores del biodiésel es el uso de la palma africana en el norte de La Paz, el norte de Santa Cruz, el sur de Pando y especialmente en el Beni donde ya existen experiencias palmíteras en curso.
La Ley 3546 de fines de 2006, de reactivación del complejo agroindustrial de San Buenaventura, especifica las proyecciones de producción de palma africana para la elaboración de biodiésel, agrega.
A principios del año 2010 se informó también sobre una iniciativa del cultivo de palma africana en la hacienda Sara, ubicada en la provincia Ballivián del departamento del Beni, cuyo aceite puede ser utilizado como materia prima para la fabricación de biodiésel, reemplazando al diésel. La visión de ese proyecto es generar un polo de desarrollo en el sudoeste del Beni, en base al cultivo de ese producto.
DATOS.
Experiencias.
Para especialistas carece de fundamento la afirmación de que con los biocombustibles se genera más alimento. Esto es rebatido por diversas experiencias latinoamericanas, donde la seguridad alimentaria de regiones enteras se ha visto deteriorada por la expansión de los cultivos industriales de soya.
Argentina
Según LIDEMA la ampliación de los cultivos agroindustriales de soya en la Argentina ocasionó los años 2008 y 2009 un éxodo masivo de trabajadores rurales que antes conseguían empleo en medianas y pequeñas granjas de productos básicos.
Paraguay
En Paraguay, el avance de los monocultivos de la soya transgénica y de caña de azúcar se expresa en un compulsivo proceso de acaparamiento de las mejores tierras. Ese país destina 2.4 millones de hectáreas a la producción de soya, pero contempla alcanzar los 4 millones para cumplir con sus compromisos de venta a la Unión Europea.
VARIOS AÑOS DE PROMOCIÓN
A partir del año 2007 se lanza la promoción de las bondades de los biocombustibles desde sectores agroindustriales del oriente, con énfasis en el biodiésel y el etanol, señala una investigación sobre el tema en Bolivia, realizada por el investigador Marco Octavio Ribera. “Los mensajes inclusivos llegaron a todas partes, incluso a las tierras altas. Los biocombustibles se podían obtener de remolacha, tarwi, poroto, quinua, incluso de thola (arbusto resinoso del altiplano que se usa como leña) y de cualquier otro producto imaginable. En el caso de muchas de estas fuentes novedosas, la competencia con productos alimenticios y el impacto a la seguridad alimentaria era clara y evidente, situación que posteriormente los consorcios agroindustriales y el IBCE corrigieron y procuraron cambiar de discurso”.
Como resultado del debate a nivel mundial sobre el costo ambiental y social de producir biocombustibles, se desmiente la versión de que éstos son más limpios. “También carece de fundamento la afirmación de que con los biocombustibles se genera más alimento", afirma.
Fuente
miércoles, 18 de mayo de 2011
El País Puede Producir Biocombustibles Sin Arriesgar Seguridad Alimenticia, Indica el Sector Cañero
Santa Cruz tendría la posibilidad de incrementar su producción de caña sin poner en riesgo la seguridad alimentaria del país, en caso de que Bolivia optara por aprobar una normativa legal para la producción de biocombustibles como el etanol, afirma la presidenta de la Federación de Cañeros de Santa Cruz (Fedacaña), Piedades Roca.
“Esa es una situación que nosotros no hemos perdido de vista, siempre hemos pensado que en el momento que esa demanda se dé, nosotros estaríamos en condiciones de apuntalar estos proyectos, como lo hemos sostenido en varias ocasiones, sin embargo, son muchas las tareas por hacer para concretar esta anhelada perspectiva que tiene el sector azucarero”, expresó la dirigente.
Roca, desestima que el uso de caña de azúcar para tal objetivo pudiese poner en riesgo la producción de azúcar, y asegura que basta con ver el historial de producción de este insumo de la canasta familiar para corroborar tal afirmación. “Si se revisara un poco el historial de la producción, haciendo un análisis de los últimos cinco años, se puede ver que nosotros hemos tenido una sobreproducción del mercado interno”, asegura.
“NO SE APROVECHA EL POTENCIAL PRODUCTIVO DE BOLIVIA”
Es la posición asumida por el ex presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, Teófilo Caballero, quien asegura que sólo se estaría aprovechando poco más de la décima parte de la superficie cultivable del país que a nivel nacional suma un total de 30 millones de hectáreas.
“Bolivia no está aprovechando y menos Santa Cruz, la capacidad que tiene en términos de superficie cultivada ya que, por ejemplo, de las 15 millones de hectáreas que tiene disponibles para sembrar caña y granos, apenas está utilizando 1,7 millones, eso es el 11 % de la capacidad productiva”, sostiene Caballero. Para el analista, la producción de biocombustibles también repercutiría en el incremento de fuentes laborales y la reactivación de la economía del sector agrícola.
Asimismo, indicó que el uso de caña de azúcar para la producción de etanol, no tendría mayores incidencias en un presumible incremento del precio del azúcar, ni en el fenómeno económico de la inflación, esto considerando el convenio firmado entre el Gobierno y los ingenios azucareros que garantiza el abastecimiento de azúcar del mercado interno; y las posibilidades que tiene el sector productivo para ampliar su capacidad de siembra, en caso de requerir mayores volúmenes de caña para la obtención de biocombustibles.
Destacó que para eso habría que ampliar la superficie sembrada, puesto que Santa Cruz utiliza sólo el 12 por ciento de la capacidad que tiene en términos de tierras cultivables.
¿FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA O PRECAUCIÓN ANTE CRISIS ALIMENTARIA Y MEDIOAMBIENTAL?
En opinión de Daniel Ardaya, responsable del Proyecto Biodiesel, del Centro de Investigación Tropical, (CIAT), brazo técnico de la Gobernación cruceña, la crisis alimentaria mundial que está cobrando cada vez mayor fuerza, provocada por diversos factores, habría estancado el interés del Gobierno de apoyar la producción de biodiesel o etanol.
“La atención de las entidades gubernamentales está volcada al cambio climático, a la seguridad alimentaria, producción de alimentos y el tema biodiesel no está siendo tomado en cuenta por ahora”, afirma Ardaya y asegura que esta posición responde a una falta de voluntad política del gobierno de Morales.
En esa línea, Mariano Aguilera, presidente del directorio del Ingenio Guabirá, recordó que para evitar susceptibilidades generadas por el uso de productos comestibles como la caña de azúcar o la soya, también existen otras alternativas que el Ingenio habría estado investigando.
“Nosotros tenemos la mayor predisposición e inclusive hemos sembrado piñón para tratar de hacer biodiesel”, expresó y agregó que otra opción también sería aprovechar la potencialidad que se tiene con el cultivo de palmeras de Cusi, “podríamos explotarlas y obtener el aceite que sería la base para el biocombustible. También si sembramos el piñón manso y otra variedad de piñón utilizando terrenos que no son aptos para la agricultura, entonces no hay porque temer, más bien hay que potenciar para fomentar el área agrícola”, aseveró Aguilera.
Respecto, al temor ante posibles impactos en materia ambiental, la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), expresó en mayo del 2010, una serie de cuestionamientos relacionados con la deforestación para ampliación de frontera agrícola, sobreexplotación de los zafreros y otros tópicos recogidos en el documento titulado “Fiebre de biocombustibles: Se Incrementan los Riesgos Socio Ambientales en Bolivia”.
En la publicación, la entidad ambientalista afirmaba que las organizaciones vinculadas a la promoción de los biocombustibles en Bolivia estaban presentando información discrecional, con mensajes “exitistas y reduccionistas, mostrando sólo las bondades económicas de los biocombustibles, manoseando sin fundamentos el tema de las oportunidades de empleo, mal utilizando el concepto de reducción de emisiones y, sobre todo, ocultando los drásticos impactos ambientales y sociales que vienen ocasionando en diversas partes del mundo, incluida Sudamérica”.
Fuente
“Esa es una situación que nosotros no hemos perdido de vista, siempre hemos pensado que en el momento que esa demanda se dé, nosotros estaríamos en condiciones de apuntalar estos proyectos, como lo hemos sostenido en varias ocasiones, sin embargo, son muchas las tareas por hacer para concretar esta anhelada perspectiva que tiene el sector azucarero”, expresó la dirigente.
Roca, desestima que el uso de caña de azúcar para tal objetivo pudiese poner en riesgo la producción de azúcar, y asegura que basta con ver el historial de producción de este insumo de la canasta familiar para corroborar tal afirmación. “Si se revisara un poco el historial de la producción, haciendo un análisis de los últimos cinco años, se puede ver que nosotros hemos tenido una sobreproducción del mercado interno”, asegura.
“NO SE APROVECHA EL POTENCIAL PRODUCTIVO DE BOLIVIA”
Es la posición asumida por el ex presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, Teófilo Caballero, quien asegura que sólo se estaría aprovechando poco más de la décima parte de la superficie cultivable del país que a nivel nacional suma un total de 30 millones de hectáreas.
“Bolivia no está aprovechando y menos Santa Cruz, la capacidad que tiene en términos de superficie cultivada ya que, por ejemplo, de las 15 millones de hectáreas que tiene disponibles para sembrar caña y granos, apenas está utilizando 1,7 millones, eso es el 11 % de la capacidad productiva”, sostiene Caballero. Para el analista, la producción de biocombustibles también repercutiría en el incremento de fuentes laborales y la reactivación de la economía del sector agrícola.
Asimismo, indicó que el uso de caña de azúcar para la producción de etanol, no tendría mayores incidencias en un presumible incremento del precio del azúcar, ni en el fenómeno económico de la inflación, esto considerando el convenio firmado entre el Gobierno y los ingenios azucareros que garantiza el abastecimiento de azúcar del mercado interno; y las posibilidades que tiene el sector productivo para ampliar su capacidad de siembra, en caso de requerir mayores volúmenes de caña para la obtención de biocombustibles.
Destacó que para eso habría que ampliar la superficie sembrada, puesto que Santa Cruz utiliza sólo el 12 por ciento de la capacidad que tiene en términos de tierras cultivables.
¿FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA O PRECAUCIÓN ANTE CRISIS ALIMENTARIA Y MEDIOAMBIENTAL?
En opinión de Daniel Ardaya, responsable del Proyecto Biodiesel, del Centro de Investigación Tropical, (CIAT), brazo técnico de la Gobernación cruceña, la crisis alimentaria mundial que está cobrando cada vez mayor fuerza, provocada por diversos factores, habría estancado el interés del Gobierno de apoyar la producción de biodiesel o etanol.
“La atención de las entidades gubernamentales está volcada al cambio climático, a la seguridad alimentaria, producción de alimentos y el tema biodiesel no está siendo tomado en cuenta por ahora”, afirma Ardaya y asegura que esta posición responde a una falta de voluntad política del gobierno de Morales.
En esa línea, Mariano Aguilera, presidente del directorio del Ingenio Guabirá, recordó que para evitar susceptibilidades generadas por el uso de productos comestibles como la caña de azúcar o la soya, también existen otras alternativas que el Ingenio habría estado investigando.
“Nosotros tenemos la mayor predisposición e inclusive hemos sembrado piñón para tratar de hacer biodiesel”, expresó y agregó que otra opción también sería aprovechar la potencialidad que se tiene con el cultivo de palmeras de Cusi, “podríamos explotarlas y obtener el aceite que sería la base para el biocombustible. También si sembramos el piñón manso y otra variedad de piñón utilizando terrenos que no son aptos para la agricultura, entonces no hay porque temer, más bien hay que potenciar para fomentar el área agrícola”, aseveró Aguilera.
Respecto, al temor ante posibles impactos en materia ambiental, la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), expresó en mayo del 2010, una serie de cuestionamientos relacionados con la deforestación para ampliación de frontera agrícola, sobreexplotación de los zafreros y otros tópicos recogidos en el documento titulado “Fiebre de biocombustibles: Se Incrementan los Riesgos Socio Ambientales en Bolivia”.
En la publicación, la entidad ambientalista afirmaba que las organizaciones vinculadas a la promoción de los biocombustibles en Bolivia estaban presentando información discrecional, con mensajes “exitistas y reduccionistas, mostrando sólo las bondades económicas de los biocombustibles, manoseando sin fundamentos el tema de las oportunidades de empleo, mal utilizando el concepto de reducción de emisiones y, sobre todo, ocultando los drásticos impactos ambientales y sociales que vienen ocasionando en diversas partes del mundo, incluida Sudamérica”.
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lunes, 16 de mayo de 2011
10 Combustibles Compitiendo para Sustituir a la Gasolina
Los combustibles fósiles han sido líderes indiscutidos cuando se trata de mover vehículos. Pero, con los años les han salido competidores, sobre todo por el alza persistente en los precios. Y estos combustibles alternativos o raros buscan ser tan eficientes como la gasolina o el diésel, pero con un menor impacto ambiental.
Así, los investigadores del rubro se han puesto de cabeza en la búsqueda de nuevas fuentes de energía, algunas de las cuales los ciudadanos comunes ni se imaginan.
Un informe del sitio norteamericano de Internet edmunds.com reseña que, entre los componentes raros para producir combustible, se encuentran substancias como la soya, las papas fritas, la basura, las bacterias y el cáñamo.
En la Universidad de Ohio, en tanto, un equipo trabaja en el uso de orina como fuente de combustible.
UNA POR UNA
De las nuevas fuentes de energía más ecológicas, las más novedosas son:
Soya y papas fritas: las semillas de soya y los aceites vegetales y animal ya se están usando en algunos países para fabricar biodiésel.
Este tipo de combustible es el que se encuentra más avanzado, ya que requiere de pocos cambios en los motores diésel.
Aserrín: los desechos de los aserraderos se pueden usar como fuente de energía. En Nigeria ya existe una planta que usa estos residuos para, a través de un “gasificador”, transformar los compuestos del aserrín en gas. Una técnica que, según el portal edmunds.com, ya se usó en los autos del pasado.
Maíz: aunque funciona igual que un biocombustible, la mezcla de etanol producido a partir del maíz es mucho más limpia, pero menos potente y más cara, por lo que todavía no es muy masiva.
Cáñamo: muchos estarían contentos con el olor que saldría del tubo de escape. El aceite de las semillas del cáñamo y sus tallos son óptimos para la creación de biocombustibles.
El crecimiento rápido y su fácil cosecha son otras de las ventajas de esta planta.
Basura: los gases producidos por las toneladas de desechos que se juntan en los basurales se pueden aprovechar como fuente de combustible.
Es el caso de la compañía Waste Management´s Altamont, en California, que utiliza el gas generado por el vertedero para producir más de 49 mil litros de gas licuado, diarios, los que son usados en sus flotas de camiones.
Aire: la potencia que produce la presión del aire comprimido ha sido usada en vehículos desde 1920. Sin embargo, como la presión que se necesita para llenar los tanques de aire es superior a la disponible en las estaciones de servicio, la idea ha sido desechada por muchos.
Sol: los autos llevan años tratando de aprovechar la energía solar para avanzar unos cuantos kilómetros. En Chile hay varios ejemplos universitarios, entre ellos el Eolian 2.
Algas: una de sus ventajas reside en que no se necesita un terreno especial ni mucho espacio para cultivarlas, y se puede usar tanto agua de mar como agua de residuos para hacerlas crecer.
Bacterias: estos seres microscópicos pueden crear lo que se llama “hidrocarburos renovables”. A través de la ingeniería genética las bacterias pueden generar un compuesto similar al petróleo crudo.
Orina: la urea y el amoníaco se descomponen y se transforman en hidrógeno se utiliza en vehículos híbridos. Un auto equipado con una celda de hidrógeno que funcione con orina podría recorrer hasta 150 km con 3.7 litros.
Mientras se descubre cuáles son los combustibles alternativos más aprpopiados, los propietarios de vehículos pueden tomar en cuenta los siguientes consejos para contaminar menos. Usar el transporte público siempre que sea posible, porque contamina menos. Además, casi siempre sale más económico que el propio. Unos neumáticos correctamente inflados ahorran hasta un 5 por ciento en el consumo de gasolina. Ello significa menos gasto y menos contaminación. Mantener el motor a punto evita el gasto inútil de combustible y reduce la emisión de gases. Si cambia el aceite al coche, no arrojar el aceite usado al río ni al lavabo o inodoro: una lata de aceite provoca una mancha de 5 kilómetros de extensión y un sólo litro de aceite contamina un millón de litros de agua potable.
Bio combustibles para combatir la contaminación
Menos contaminantes. Los combustibles alternativos, al ser de cadenas más cortas, tienen menos energía, de ahí que se necesite más combustible para recorrer una misma distancia. Sin embargo, teniendo en cuenta los problemas relacionados con la contaminación ambiental y la crisis energética mundial, se hace necesario el empleo de los combustibles alternativos en los vehículos.
Fuente
Así, los investigadores del rubro se han puesto de cabeza en la búsqueda de nuevas fuentes de energía, algunas de las cuales los ciudadanos comunes ni se imaginan.
Un informe del sitio norteamericano de Internet edmunds.com reseña que, entre los componentes raros para producir combustible, se encuentran substancias como la soya, las papas fritas, la basura, las bacterias y el cáñamo.
En la Universidad de Ohio, en tanto, un equipo trabaja en el uso de orina como fuente de combustible.
UNA POR UNA
De las nuevas fuentes de energía más ecológicas, las más novedosas son:
Soya y papas fritas: las semillas de soya y los aceites vegetales y animal ya se están usando en algunos países para fabricar biodiésel.
Este tipo de combustible es el que se encuentra más avanzado, ya que requiere de pocos cambios en los motores diésel.
Aserrín: los desechos de los aserraderos se pueden usar como fuente de energía. En Nigeria ya existe una planta que usa estos residuos para, a través de un “gasificador”, transformar los compuestos del aserrín en gas. Una técnica que, según el portal edmunds.com, ya se usó en los autos del pasado.
Maíz: aunque funciona igual que un biocombustible, la mezcla de etanol producido a partir del maíz es mucho más limpia, pero menos potente y más cara, por lo que todavía no es muy masiva.
Cáñamo: muchos estarían contentos con el olor que saldría del tubo de escape. El aceite de las semillas del cáñamo y sus tallos son óptimos para la creación de biocombustibles.
El crecimiento rápido y su fácil cosecha son otras de las ventajas de esta planta.
Basura: los gases producidos por las toneladas de desechos que se juntan en los basurales se pueden aprovechar como fuente de combustible.
Es el caso de la compañía Waste Management´s Altamont, en California, que utiliza el gas generado por el vertedero para producir más de 49 mil litros de gas licuado, diarios, los que son usados en sus flotas de camiones.
Aire: la potencia que produce la presión del aire comprimido ha sido usada en vehículos desde 1920. Sin embargo, como la presión que se necesita para llenar los tanques de aire es superior a la disponible en las estaciones de servicio, la idea ha sido desechada por muchos.
Sol: los autos llevan años tratando de aprovechar la energía solar para avanzar unos cuantos kilómetros. En Chile hay varios ejemplos universitarios, entre ellos el Eolian 2.
Algas: una de sus ventajas reside en que no se necesita un terreno especial ni mucho espacio para cultivarlas, y se puede usar tanto agua de mar como agua de residuos para hacerlas crecer.
Bacterias: estos seres microscópicos pueden crear lo que se llama “hidrocarburos renovables”. A través de la ingeniería genética las bacterias pueden generar un compuesto similar al petróleo crudo.
Orina: la urea y el amoníaco se descomponen y se transforman en hidrógeno se utiliza en vehículos híbridos. Un auto equipado con una celda de hidrógeno que funcione con orina podría recorrer hasta 150 km con 3.7 litros.
Mientras se descubre cuáles son los combustibles alternativos más aprpopiados, los propietarios de vehículos pueden tomar en cuenta los siguientes consejos para contaminar menos. Usar el transporte público siempre que sea posible, porque contamina menos. Además, casi siempre sale más económico que el propio. Unos neumáticos correctamente inflados ahorran hasta un 5 por ciento en el consumo de gasolina. Ello significa menos gasto y menos contaminación. Mantener el motor a punto evita el gasto inútil de combustible y reduce la emisión de gases. Si cambia el aceite al coche, no arrojar el aceite usado al río ni al lavabo o inodoro: una lata de aceite provoca una mancha de 5 kilómetros de extensión y un sólo litro de aceite contamina un millón de litros de agua potable.
Bio combustibles para combatir la contaminación
Menos contaminantes. Los combustibles alternativos, al ser de cadenas más cortas, tienen menos energía, de ahí que se necesite más combustible para recorrer una misma distancia. Sin embargo, teniendo en cuenta los problemas relacionados con la contaminación ambiental y la crisis energética mundial, se hace necesario el empleo de los combustibles alternativos en los vehículos.
Fuente
martes, 15 de febrero de 2011
I Simposio de Bioenergía y Saneamiento Ambiental, 24 y 25 de Febrero
Entre los principales objetivos de la realización de este simposio, estan el de Desarrollar, Comunicar, Transmitir, Compartir:
- El papel trascendental del manejo de los desechos urbanos (residuos sólidos y aguas residuales) como materia prima para la generación de Bioenergía en la gestión del Saneamiento Ambiental Urbano y Regional
- La Información y conocimiento acerca de la situación de la bioenergía en uestros medio
- Las implicaciones de la problemática ambiental en la ciudad de Cochabamba, el rol de las personas e instituciones, los acuerdos internacionales (agenda 21, protocolo de Kioto) , nos instan a trabajar por el desarrollo sostenible de nuestro país
- La situación de la disposición final de los residuos sólidos en Cochabamba y las tecnologías de tratamiento existentes, particularmente aquellas que promueven la recuperación de bioenergía a partir del procesamiento de la materia orgánica
- La situación del tratamiento de los residuos sólidos realizadas actualmente por EMSA y las proyecciones futuras para KARA KARA
- La situación del tratamiento de las aguas residuales realizadas actualmente por SEMAPA y las proyecciones futuras para la PTAR de Alba Rancho
- El potencial bioenergético que implica el tratamiento anaerobio de las aguas residuales en Cochabamba, particularmente si se utilizan reactores UASB
sábado, 8 de mayo de 2010
Cainco Sugiere Plan para Producir Biocombustible
La Cámara Nacional de Industria, Turismo y Servicios de Santa Cruz (Cainco) relanzó ayer la idea de producir biocombustibles aprovechando la variedad de productos agrícolas y materias primas existentes en el país sin afectar la seguridad alimentaria.
La Cainco planteó esta iniciativa en un seminario que se realizó ayer en la Cámara Nacional de Industrias, donde expertos en el tema presentaron estudios, investigaciones y proyectos de factibilidad económica y ambiental para producir biocombustibles en el país.
Respecto de las objeciones que el Órgano Ejecutivo tiene sobre la generación de este tipo de energía alternativa basada en alimentos, Julio Silva, ejecutivo de competitividad de la Cainco, dijo que hay algunas prioridades, que son para todos los bolivianos y todas las instituciones nacionales, que se deben cumplir, como la seguridad alimentaria y el respeto a los derechos humanos.
En el caso de los biocombustibles, ésa es la premisa, “en ningún momento (se piensa) apoyar ni promover emprendimientos que atenten contra esos (principios y derechos), sino más bien buscar soluciones para producir biodiésel con otro tipo de productos”, agregó.
Explicó que existen posibilidades para desarrollar biocombustibles, que no reemplazan las fuentes de energía conocidas y se usan en el país, pero que pueden ser complementarias con otras alternativas.
“Es una buena alternativa, si la hacemos de acuerdo con las necesidades y características de nuestro país, con seguridad alimentaria y soberanía energética”, dijo.
Para Silva, las investigaciones presentadas en el seminario muestran que en el país existe una amplia variedad de productos agrícolas y materias primas para producir biodiésel, como el girasol, maíz, sésamo, soya y la pepa de algodón, además de materias primas silvestres o nativas potenciales como ricino, tártaro, macororó, cusi, t’ola, que no son comestibles.
Asimismo, el ejecutivo aclaró que, respetando el principio de no afectar la seguridad alimentaria, que es priorizada por el Gobierno, se puede comenzar con el emprendimiento de manera inmediata con industrias ya establecidas.
“En el caso de la soya, con el aceite y azúcar, con el alcohol, que ya se están produciendo, simplemente es una transformación adicional para que se conviertan en combustibles”, dijoSilva señaló que el objetivo de los estudios presentados es profundizar la discusión del tema y amplificar el debate, identificar aspectos positivos y evitar errores que cometieron otros países.
Fuente: HidrocarburosBolivia
La Cainco planteó esta iniciativa en un seminario que se realizó ayer en la Cámara Nacional de Industrias, donde expertos en el tema presentaron estudios, investigaciones y proyectos de factibilidad económica y ambiental para producir biocombustibles en el país.
Respecto de las objeciones que el Órgano Ejecutivo tiene sobre la generación de este tipo de energía alternativa basada en alimentos, Julio Silva, ejecutivo de competitividad de la Cainco, dijo que hay algunas prioridades, que son para todos los bolivianos y todas las instituciones nacionales, que se deben cumplir, como la seguridad alimentaria y el respeto a los derechos humanos.
En el caso de los biocombustibles, ésa es la premisa, “en ningún momento (se piensa) apoyar ni promover emprendimientos que atenten contra esos (principios y derechos), sino más bien buscar soluciones para producir biodiésel con otro tipo de productos”, agregó.
Explicó que existen posibilidades para desarrollar biocombustibles, que no reemplazan las fuentes de energía conocidas y se usan en el país, pero que pueden ser complementarias con otras alternativas.
“Es una buena alternativa, si la hacemos de acuerdo con las necesidades y características de nuestro país, con seguridad alimentaria y soberanía energética”, dijo.
Para Silva, las investigaciones presentadas en el seminario muestran que en el país existe una amplia variedad de productos agrícolas y materias primas para producir biodiésel, como el girasol, maíz, sésamo, soya y la pepa de algodón, además de materias primas silvestres o nativas potenciales como ricino, tártaro, macororó, cusi, t’ola, que no son comestibles.
Asimismo, el ejecutivo aclaró que, respetando el principio de no afectar la seguridad alimentaria, que es priorizada por el Gobierno, se puede comenzar con el emprendimiento de manera inmediata con industrias ya establecidas.
“En el caso de la soya, con el aceite y azúcar, con el alcohol, que ya se están produciendo, simplemente es una transformación adicional para que se conviertan en combustibles”, dijoSilva señaló que el objetivo de los estudios presentados es profundizar la discusión del tema y amplificar el debate, identificar aspectos positivos y evitar errores que cometieron otros países.
Fuente: HidrocarburosBolivia
¿Entrará Bolivia en la Carrera de los Biocombustibles?
Disponer de una legislación que vele por los pequeños productores y mantenga los monopolios alejados, más una cadena de valor capaz de integrar a todos los actores del sector de biocombustibles y distribuir de manera equitativa los ingresos son temas que Cecilia Tehulé, consultora participante del estudio de biocombustibles realizado por el Centro de Competitividad de Cainco, identifica como prioritarios al hablar de producción de biocombustibles.
“El tema de los biocombustibles es algo positivo siempre que se tenga una buena legislación que proteja a los pequeños productores, campesinos, que no permita entrar a los monopolios que quieren posicionarse en el mercado y llevarse la renta; es positivo siempre que se tenga una cadena de valor que incorpore a todos los actores y distribuya equitativamente el ingreso, siempre que creemos polos de desarrollo que den posibilidades a todos por igual, es positivo pero hay que tener cuidado”, remarcó la experta, cuya labor principal fue analizar el impacto social que podría tener en Bolivia la producción de biocombustibles.
El Centro de Competitividad de la Cámara de Industria Comercio, Servicios y Turismo (Cainco) presentó el miércoles de la pasada semana los resultados de un estudio realizado por seis consultorías, acerca de los factores que determinan la factibilidad de la producción de biocombustibles en Bolivia.
Los resultados, frutos del trabajo de un periodo de un año, serán difundidos posteriormente para ser puestos en manos de quienes están encargados de la toma de decisiones del sector público y privado, indicó David Marancembaum, ejecutivo administrativo del Centro de Competitividad de Cainco.
Para la culminación del trabajo se vieron comprometidos los consultores, Daniel Ardaya, Miguel Barba, Rubén Dabdoub, Gustavo Quinteros, Cecilia Theulé y Alberto Solares.
MATERIAS PRIMAS
El Centro de Competitividad de la Cámara de Industria Comercio, Servicios y Turismo (Cainco) presentó el miércoles de la pasada semana los resultados de un estudio realizado por seis consultorías, acerca de los factores que determinan la factibilidad de la producción de biocombustibles en Bolivia.
Los resultados, frutos del trabajo de un periodo de un año, serán difundidos posteriormente para ser puestos en manos de quienes están encargados de la toma de decisiones del sector público y privado, indicó David Marancembaum, ejecutivo administrativo del Centro de Competitividad de Cainco.
Para la culminación del trabajo se vieron comprometidos los consultores, Daniel Ardaya, Miguel Barba, Rubén Dabdoub, Gustavo Quinteros, Cecilia Theulé y Alberto Solares.
MATERIAS PRIMAS
Daniel Ardaya, dijo que recogió y sistematizó información existente en cuanto a materias primas áreas y lugares de producción, marcando cuatro grandes macro regiones en Bolivia, el trópico, chaco, valles y altiplano.
“En ese entendido hemos hecho una discriminación y relevamientos de información secundaria para ver qué materias primas se pueden utilizar inmediatamente, a mediano y a largo plazo” expresó el entendido.
Indicó que esta información recopilada a nivel nacional ha sido contrastada con información referente a la actividad de biocombustibles procedente de otros países, con el objetivo de conocer el desarrollo conseguido por las naciones vecinas.
“Esa realidad nos podría ayudar para avanzar más en el país”, aseveró Ardaya.
POTENCIALIDADES
“En ese entendido hemos hecho una discriminación y relevamientos de información secundaria para ver qué materias primas se pueden utilizar inmediatamente, a mediano y a largo plazo” expresó el entendido.
Indicó que esta información recopilada a nivel nacional ha sido contrastada con información referente a la actividad de biocombustibles procedente de otros países, con el objetivo de conocer el desarrollo conseguido por las naciones vecinas.
“Esa realidad nos podría ayudar para avanzar más en el país”, aseveró Ardaya.
POTENCIALIDADES
Por otro lado Miguel Barba, consultor de este estudio habló de las potencialidades y producción de biocombustibles en Bolivia, durante su exposición se mostraron a detalle los aspectos técnicos de las posibles materias primas que tiene Bolivia para la producción de energéticos, sus características, calidad, balances energéticos y ambientales de cada materia prima y una relación con el costo de producción.
“Además trato de desmitificar el tema de la producción a gran escala mostrando que existen opciones de pequeña, mediana y gran escala”, indicó Barba.
AUTOGENERACIÓN Y AUTOABASTECIMIENTO
“Además trato de desmitificar el tema de la producción a gran escala mostrando que existen opciones de pequeña, mediana y gran escala”, indicó Barba.
AUTOGENERACIÓN Y AUTOABASTECIMIENTO
Precisó que las opciones de mediana y pequeña escala no son conocidas en Bolivia, pero podrían ser de utilidad para proveer de energía a los lugares donde actualmente no llegan las diferentes redes dispuestas por las instituciones del sector.
“Plantas de pequeña o mediana escala podrían ser de utilidad en lugares alejados o pequeñas poblaciones, donde una línea de alta tensión o un gasoducto es impensable por el pequeño grupo de usuarios y por el alto costo, sería una solución para llegar con energía a través de materias primas del lugar, para que ellos puedan producir su propio biodiesel y generar con motores a biodiesel su propia energía”.
NUEVAS TENDENCIAS
Rubén Dabdoub, encargado de presentar las tendencias del mercado nacional e internacional relacionadas con el tema de biocombustibles, dijo que la implementación de cultivos integrales que permitan la seguridad alimentaria y energética simultáneamente es un criterio tomado por países que optaron por la producción de biocombustibles.
“Están produciendo en un mismo cultivo fréjol y macororó, maíz y girasol, también macororó y maíz”, precisó Dabdoub.
Indicó que mientras en Bolivia persiste la costumbre de asociar la producción de biocombustibles a la soya y caña de azúcar, en el mundo la tendencia en materias primas está evolucionando hacia el desarrollo de materias primas de tercera generación obtenidas de deshechos y residuos orgánicos. Además aclaró que para que Bolivia entre a ser un país competitivo en lo que se refiere a la producción de biocombustibles deben confluir mejoras en las áreas, legales, educativas, tecnológicas y de financiamiento.
DEL ASPECTO LEGAL
Alberto Solares fue el encargado de recopilar información. Presentó el análisis y propuesta legal sobre los biocombustibles, tomando en cuenta el marco institucional como un nuevo escenario jurídico que, a juicio de Solares requerirá leyes en tres niveles, nacional, departamental y municipal, tomando en cuenta la estructura autonómica a la cual apunta la nueva Constitución Política del Estado.
“No solamente se limitará al análisis, hemos preparado tres propuestas de ley, una a nivel nacional, otra departamental y una municipal porque con las autonomías son diversos niveles de gobierno territorial los que tienen que ver con este tema. En este momento no podrían ser normadas por una única ley nacional, si no necesariamente por desarrollos legislativos a nivel departamental y municipal”, recalcó Solares.
Respecto a la seguridad alimentaria, aspecto hasta ahora cuestionado por el gobierno de Evo Morales, los expositores dicen que es posible obtener seguridad energética y alimenticia de manera simultánea con el uso de biocombustibles, tomando en cuenta los porcentajes de producción que se exportan de caña de azúcar y soya que superan el 60% luego de cubrir el consumo interno, sin contar con un posible uso de otras variedades no aptas para el consumo como el piñón o la jatropha.
Fuente: HidrocarburosBolivia
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