Mostrando entradas con la etiqueta produccion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta produccion. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de julio de 2011

La Crisis Energética Global se Agrava: Tres Tendencias en la Energía que están Cambiando tu Vida

Algunas buenas noticias sobre la energía: gracias al aumento de los precios del petróleo y al deterioro de las condiciones económicas de todo el mundo, la Agencia Internacional de Energía (AIE) informa de que la demanda global de petróleo no aumentará este año tanto como se había estimado, lo que podrá asegurar un cierto alivio temporal de los precios en el surtidor de gasolina. En su Informe sobre el Mercado Del Petróleo de mayo, la AIE redujo su cálculo para 2011 del consumo global de petróleo en 190.000 barriles por día, ubicándolo en 89,2 millones de barriles. Como resultado, los precios al por menor podrían no llegar a los niveles estratosféricos predichos para este año, aunque sin duda seguirán siendo más elevados que nunca desde los meses pico de 2008, justo antes de la catástrofe económica global. Recordad que estamos hablando de las buenas noticias. En cuanto a las malas noticias: el mundo enfrenta un surtido de problemas energéticos difíciles que, en todo caso, han empeorado en las últimas semanas. Estos problemas se están multiplicando a ambos lados de la división geológica clave de la energía: bajo la superficie, reservas otrora abundantes de petróleo “convencional”, gas natural y carbón, fáciles de conseguir, se están acabando; sobre la superficie, los errores de cálculo humanos y la geopolítica limitan la producción y la disponibilidad de suministros específicos de energía. Ya que los problemas aumentan en ambos terrenos, nuestras perspectivas energéticas se están reduciendo.

Existe un simple hecho sin el cual el agravamiento de nuestra crisis energética no tiene sentido: la economía mundial está estructurada de manera que no es una opción que nos quedemos donde estamos en la producción de energía. Con el fin de satisfacer las asombrosas necesidades de potencias industriales más antiguas como EE.UU., junto con la voraz sed de potencias ascendientes como China, la energia global tiene que aumentar sustancialmente cada año. Según las proyecciones del Departamento de Energía de EE.UU. (DoE), la producción mundial de energía, basada en los niveles de 2007, debe aumentar un 29% a 640 cuatrillones (1024) de unidades térmicas británicas hasta 2025 para satisfacer la demanda prevista. Incluso si el uso crece algo más lentamente de lo proyectado, cualquier problema en la satisfacción de los requerimientos del mundo produce una percepción de escasez, lo que también significa un aumento de los precios del combustible. Son precisamente las condiciones que vemos actualmente y que debemos esperar en el futuro indefinidamente.

Ante este trasfondo, tres tendencias cruciales de 2011 cambian la manera en la que probablemente viviremos en este planeta durante el futuro previsible.


1. Los rebeldes y el “petróleo difícil”
El primer choque energético del año, y todavía el más trascendental, fue la serie de eventos precipitados por las rebeliones tunecina y egipcia y la consiguiente “Primavera Árabe” en el amplio Medio Oriente. Ni Túnez ni Egipto eran grandes productores de petróleo, pero las ondas de choque políticas que desataron esas insurrecciones se han extendido a otros países en la región que sí lo son, incluyendo a Libia, Omán y Arabia Saudí. Por ahora, los regímenes de Arabia Saudí y Omán parecen controlar estrictamente las protestas, pero la producción libia, que normalmente promedia unos 1,7 millones de barriles por día, ha caído casi a cero.

Cuando se trata de la futura disponibilidad de petróleo, no se puede exagerar la importancia de los eventos de esta primavera en Medio Oriente, que siguen estremeciendo intensamente los mercados de la energía. Según todas las proyecciones de la producción global de petróleo, se estima que Arabia Saudí y los demás Estados del Golfo están destinados a abastecer una parte cada vez mayor del suministro total de petróleo del mundo ya que la producción en otras regiones clave disminuye. El logro de este aumento de la producción és esencial, pero no sucederá a menos que los gobernantes de esos países inviertan sumas colosales en el desarrollo de nuevas reservas de petróleo, especialmente la variedad pesada, de “petróleo difícil” que requiere una infraestructura mucho más costosa que los depósitos existentes de “petróleo fácil”.

En un artículo de primera plana titulado “Enfrentando el fin Del ‘Petróleo Fácil” el Wall Street Journal señaló que cualquier esperanza de satisfacer los futuros requerimientos de petróleo del mundo depende de la disposición de los saudíes a invertir cientos de miles de millones de dólares en sus restantes depósitos de petróleo pesado. Pero ahora mismo, enfrentados a una población que aumenta rápidamente y a las perspectivas de una revuelta juvenil al estilo egipcio, la dirigencia saudí parece tener la intención de utilizar su impresionante riqueza en programas de obras públicas generadoras de empleo y en vastos surtidos de armamentos, no en nuevas instalaciones de petróleo difícil; lo mismo vale en gran parte para los otros Estados petroleros monárquicos del Golfo Pérsico.

No se sabe si tales esfuerzos serán efectivos. El que una población juvenil saudí enfrentada a promesas de puestos de trabajo y dinero, así como a la feroz represión de la disidencia, haya parecido menos antagónica que sus equivalentes tunecinos, egipcios y sirios, no significa que el statu quo permanezca eternamente. “Arabia Saudí és una bomba de tiempo”, comentó Jaafar Al Taie, director ejecutivo de Manaar Energy Consulting (que asesora a firmas petroleras extranjeras que operan en la región). “No creo que lo que hace el Rey baste para impedir un levantamiento”, agregó, a pesar de que los gobernantes saudíes acababan de anunciar un plan de 36.000 millones de dólares para aumentar el salario mínimo, mejorar las prestaciones de desempleo y construir viviendas asequibles.

Actualmente, el mundo se puede adaptar a una pérdida prolongada de petróleo libio. Arabia Saudí y otros pocos productores poseen suficiente exceso de capacidad para compensar la diferencia. Sin embargo, si Arabia Saudí llegara a estallar, puede pasar cualquier cosa. “Si algo pasa en Arabia Saudí [el petróleo] llegará a costar entre 200 y 300 dólares [por barril], dijo Jeque Zaki Yamani, ex ministro del petróleo del reino el 5 de abril. “No lo espero por el momento, pero ¿quién hubiera esperado Túnez?”.

2. La energía nuclear cae por la pendiente
En términos de mercados de la energía, el segundo evento más importante en 2011 ocurrió el 11 de marzo cuando un terremoto inesperadamente fuerte y un tsunami afectaron a Japón. Para comenzar, el doble ataque dañó o destruyó una importante proporción de la infraestructura energética del norte de Japón, incluyendo refinerías, instalaciones portuarias, oleo y gasoductos, centrales eléctricas y líneas de transmisión. Además, por cierto, devastó cuatro plantas nucleares en Fukushima, lo que llevó, según el Departamento de Energía de EE.UU., a la pérdida permanente de 6.800 megavatios de capacidad de generación de energía.

Esto, por su parte, ha obligado a Japón a aumentar sus importaciones de petróleo, carbón, y gas natural, aumentando la presión sobre los suministros globales. Los analistas de la industria calculan que debido a la desconexión de Fukushima y otras centrales nucleares, lãs importaciones de petróleo japonesas podrían aumentar hasta en 238.000 barriles por día, y las importaciones de gas natural en 1.200 millones de pies cúbicos por día (sobre todo en la forma de gas natural licuado o GNL).

Es un importante efecto a corto plazo del tsunami. ¿Y los efectos a largo plazo? El gobierno japonés afirma que está descartando los planes para construir hasta 14 nuevos reactores nucleares durante las próximas dos décadas. El 10 de mayo, el primer ministro Naoto Kan anunció que el gobierno tendrá que “partir de cero” en la concepción de una nueva política energética para el país. Aunque habla de reemplazar los reactores anulados por sistemas de energía renovable como la eólica y solar, la triste realidad es que una parte significativa de cualquier expansión energética futura vendrá inevitablemente de más petróleo, carbón y GNL.

El desastre en Fukushima –y las consiguientes revelaciones de defectos de diseños y fallas en el mantenimiento de las plantas– ha tenido un efecto dominó, llevando a funcionarios de la energía en otros países a anular planes para construir nuevas plantas nucleares o extender la vida de las existentes. El primer país que lo hizo fue Alemania: el 14 de marzo, la canciller Angela Merkel cerró dos de las plantas más antiguas y suspendió los planes de alargar la vida de otras 15. El 30 de mayo, su gobierno decidió que la suspensión es permanente. Después de masivas manifestaciones antinucleares y un revés electoral, prometió cerrar todas las plantas nucleares existentes antes de 2022 lo que, piensan los expertos, llevará a un aumento en el uso de combustibles fósiles.

China también actuó rápido, al anunciar el 16 de marzo que dejará de otorgar permisos para la construcción de nuevos reactores mientras se realiza una revisión de los procedimientos de seguridad, aunque no excluyó por completo esas inversiones. Otros países, incluidos India y EE.UU., también iniciaron revisiones de los procedimientos de seguridad de los reactores, lo que pone en peligro ambiciosos planes nucleares. Luego, el 25 de mayo, el gobierno suizo anunció que abandonará sus planes de construir tres nuevas plantas de energia nuclear, eliminará la energía nuclear, y cerrará la última de sus plantas en 2034, sumándose a la lista de países que parecen haber abandonado para siempre la energía nuclear.

3. La sequía estrangula la energía
El tercer acontecimiento importante para la energía en 2011, aunque conectado de forma menos evidente a la energía que los otros dos, há sido una serie de persistentes sequías, a menudo de un impacto récord, que afectan a muchas áreas del planeta. Generalmente, el efecto más inmediato y dramático de una sequía prolongada es una reducción de la producción de grano, llevando a los alimentos a precios cada vez más elevados y a una mayor agitación social.

Las intensas sequías del año pasado en Australia, China, Rusia, y en parte de Medio Oriente, Suramérica, EE.UU., y hace poco en Europa septentrional, han contribuido al actual precio récord de los alimentos. Y esto, por su parte, ha sido un factor clave en el descontento político que ahora se extiende por el Norte de África, África Oriental, y Medio Oriente. Pero la sequía también tiene efecto sobre la energía. Puede reducir el flujo de importantes sistemas fluviales, llevando a una disminución en la producción de las plantas de energía hidroeléctrica, como sucede actualmente en varias regiones afectadas por la sequía.

De lejos, la mayor amenaza para la generación de electricidad está en China, que sufre una de las peores sequías de todos los tiempos. Los niveles de precipitación pluviométrica de enero a abril en la cuenca del Yangtsé, el río más largo y de mayor importancia económica de China, han sido un 40% más bajo que el promedio de los últimos 50 años según China Daily. Esto ha llevado a una importante disminución en la energía hidroeléctrica y auna grave escasez de electricidad en gran parte de China central.

Los chinos están quemando carbón para generar electricidad, pero las minas del interior ya no satisfacen las necesidades del país y por lo tanto China se ha convertido en un gran importador de carbón. El aumento de la demanda junto a un suministro inadecuado ha llevado a un aumento vertiginoso de los precios del carbón, y al no haber un incremento comparable en los precios de la electricidad (fijados por el gobierno), numerosos servicios públicos chinos están racionando la energía en lugar de comprar más carbón caro y operar con pérdidas.

Como reacción, las industrias están aumentando su dependencia de generadores de reserva que usan diesel, lo que por su parte aumenta la demanda de petróleo importado a China, incrementando aún más La presión sobre los precios globales de combustible.

Destruyen el planeta
Y ahora llega junio con la continuación de las turbulencias en Medio Oriente, una perspectiva sombría para la energía nuclear y una grave escasez de energía en China (y posiblemente en otras partes). ¿Qué más vemos en el horizonte energético global?

A pesar del pronóstico de la AIE de una futura disminución del consumo de petróleo, la demanda global de energía sigue superando los aumentos en suministro. Todo parece indicar que este desequilibrio seguirá existiendo.

Consideremos el petróleo. Un número creciente de analistas de la energía está ahora de acuerdo en que la era del “petróleo fácil” há terminado y que el mundo debe depender cada vez más del “petróleo difícil”, arduo de conseguir. Muchos suponen, además, que el planeta contiene una gran cantidad, a gran profundidad bajo tierra, lejos mar adentro, en problemáticas formaciones geológicas como las arenas bituminosas de Canadá y en el Ártico en deshielo. Sin embargo, La extracción y el procesamiento del petróleo difícil serán aún más costosos e implicarán riesgos considerables para los seres humanos, pero aún más para el medio ambiente. Recordad: El desastre del Deepwater Horizon de BP de abril de 2010 en el Golfo de México.

La sed de petróleo del mundo es tal que se extraerá a pesar de todo cada vez más petróleo, aunque no, probablemente, a un ritmo y a una escala necesaria para reemplazar la desaparición del petróleo fácil de ayer y hoy. Junto con la continua inestabilidad en Medio Oriente, este difícil paisaje petrolero parece apoyar expectativas de que el precio del petróleo no hará más que aumentar en los próximos años. En un sondeo de ejecutivos de compañías energéticas globales realizado en abril de este año por KPMG Global Energy Institute, un 64% de los encuestados predijo que los precios del petróleo crudo irán más allá de la barrera de los 120 dólares por barril; un 9%, entre 141 y 150 dólares por barril; y un 6%, sobre la marca de los 150 dólares.

El precio del carbón también ha aumentado considerablemente en los últimos meses, gracias al aumento de la demanda mundial debida a la contracción de los suministros de energía de las plantas nucleares e hidroeléctricas. Muchos países han lanzado esfuerzos significativos por impulsar el desarrollo de energía renovable, pero no avanzan con la rapidez necesaria o no tienen un nivel suficientemente grande como para reemplazar rápidamente antiguas tecnologías. El único punto positivo, dicen los expertos, es la creciente extracción de gás natural de esquistos bituminosos en EE.UU. mediante el uso de fracturación hidráulica.

Los partidarios del gas de esquisto afirman que puede suministrar una gran parte de las necesidades de energía de EE.UU. en los próximos años, mientras reduce realmente el daño al medioambiente en comparación con el carbón y el petróleo (ya que el gas emite menos dióxido de carbono por unidad de energía liberada); sin embargo, un coro creciente de oponentes advierte de la amenaza a los suministros de agua municipales planteado por el uso de productos químicos tóxicos en el proceso de fracturación. Esas advertencias han resultado suficientemente convincentes como para llevar a los legisladores en un número creciente de Estados a comenzar a colocar restricciones a la práctica, poniendo en duda la futura contribución del gas de esquisto al suministro de energía de la nación. También, el 12 de mayo, la Asamblea Nacional de Francia (la poderosa cámara baja del parlamento) votó por 287 contra 146 a favor de prohibir la hidrofracturación en Francia, convirtiéndose en la primera nación en hacerlo.

Los problemas ecológicos del gas de esquisto son a duras penas excepcionales. El hecho es que todas las estrategias consideradas actualmente para extender la duración de petróleo, carbón y gás natural involucran severos riesgos y costes económicos y medioambientales, como, claro está, lo hace el uso mismo de combustibles fósiles de cualquier tipo en un momento en el que las primeras cifras de la AIE respecto a 2010 indican que fue un año récord inesperado para la humanidad en cuanto a la cantidad de gases invernadero lanzados a la atmósfera.

En vista de que los inmensos campos petroleros fácilmente accesibles de Texas, Venezuela y Medio Oriente han sido consumidos o pronto estarán significativamente agotados, el futuro del petróleo depende de material de tercera clase como arenas bituminosas, petróleo de esquisto y crudo extra-pesado que requiere mucha energía para ser extraído, procesos que emiten más gases invernadero y que como en el caso de las arenas bituminosas causan estragos en el medioambiente.

El gas de esquisto es típico. Aunque existe en grandes cantidades, solo se puede extraer de formaciones subterráneas de esquisto mediante el uso de explosivos y de agua a alta presión mezclada con productos químicos tóxicos. Además, para obtener las cantidades necesarias de petróleo de esquisto hay que escavar muchas decenas de miles de pozos en todo el paisaje estadounidense y cada uno de ellos puede ser um desastre ecológico.

De la misma manera, el futuro del carbón dependerá de técnicas cada vez más invasivas y peligrosas, como la eliminación con explosivos de cimas de montañas y la dispersión del exceso de roca y de desechos tóxicos en los valles subyacentes. Cualquier aumento en el uso del carbón también acelerará el cambio climático, ya que el carbón emite más dióxido de carbono que el petróleo y el gas natural.

Y el resultado neto es: cualquier esperanza de que los suministros en crecimiento permanente de energía corresponderán a la demanda en los próximos años será defraudada. En vez de ello las escaseces recurrentes, aumentos de precios y un creciente descontento acompañarán probablemente el futuro energético del mundo.

Si no abandonamos la creencia en que el crecimiento ilimitado es nuestro derecho inalienable y apoyamos la auténtica promesa de la energía renovable (con el esfuerzo y la inversión necesarios que aseguren que un compromiso semejante tenga sentido), es probable que el futuro sea sombrío. Entonces, la historia de la energía, como la enseñarán en alguna universidad a fines del Siglo XXI, llevará la etiqueta de: “Cómo destruir el planeta 101”.

Fuente

miércoles, 18 de mayo de 2011

El País Puede Producir Biocombustibles Sin Arriesgar Seguridad Alimenticia, Indica el Sector Cañero

Santa Cruz tendría la posibilidad de incrementar su producción de caña sin poner en riesgo la seguridad alimentaria del país, en caso de que Bolivia optara por aprobar una normativa legal para la producción de biocombustibles como el etanol, afirma la presidenta de la Federación de Cañeros de Santa Cruz (Fedacaña), Piedades Roca.

“Esa es una situación que nosotros no hemos perdido de vista, siempre hemos pensado que en el momento que esa demanda se dé, nosotros estaríamos en condiciones de apuntalar estos proyectos, como lo hemos sostenido en varias ocasiones, sin embargo, son muchas las tareas por hacer para concretar esta anhelada perspectiva que tiene el sector azucarero”, expresó la dirigente.

Roca, desestima que el uso de caña de azúcar para tal objetivo pudiese poner en riesgo la producción de azúcar, y asegura que basta con ver el historial de producción de este insumo de la canasta familiar para corroborar tal afirmación. “Si se revisara un poco el historial de la producción, haciendo un análisis de los últimos cinco años, se puede ver que nosotros hemos tenido una sobreproducción del mercado interno”, asegura.

“NO SE APROVECHA EL POTENCIAL PRODUCTIVO DE BOLIVIA”
Es la posición asumida por el ex presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, Teófilo Caballero, quien asegura que sólo se estaría aprovechando poco más de la décima parte de la superficie cultivable del país que a nivel nacional suma un total de 30 millones de hectáreas.

“Bolivia no está aprovechando y menos Santa Cruz, la capacidad que tiene en términos de superficie cultivada ya que, por ejemplo, de las 15 millones de hectáreas que tiene disponibles para sembrar caña y granos, apenas está utilizando 1,7 millones, eso es el 11 % de la capacidad productiva”, sostiene Caballero. Para el analista, la producción de biocombustibles también repercutiría en el incremento de fuentes laborales y la reactivación de la economía del sector agrícola.

Asimismo, indicó que el uso de caña de azúcar para la producción de etanol, no tendría mayores incidencias en un presumible incremento del precio del azúcar, ni en el fenómeno económico de la inflación, esto considerando el convenio firmado entre el Gobierno y los ingenios azucareros que garantiza el abastecimiento de azúcar del mercado interno; y las posibilidades que tiene el sector productivo para ampliar su capacidad de siembra, en caso de requerir mayores volúmenes de caña para la obtención de biocombustibles.

Destacó que para eso habría que ampliar la superficie sembrada, puesto que Santa Cruz utiliza sólo el 12 por ciento de la capacidad que tiene en términos de tierras cultivables.

¿FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA O PRECAUCIÓN ANTE CRISIS ALIMENTARIA Y MEDIOAMBIENTAL?
En opinión de Daniel Ardaya, responsable del Proyecto Biodiesel, del Centro de Investigación Tropical, (CIAT), brazo técnico de la Gobernación cruceña, la crisis alimentaria mundial que está cobrando cada vez mayor fuerza, provocada por diversos factores, habría estancado el interés del Gobierno de apoyar la producción de biodiesel o etanol.

“La atención de las entidades gubernamentales está volcada al cambio climático, a la seguridad alimentaria, producción de alimentos y el tema biodiesel no está siendo tomado en cuenta por ahora”, afirma Ardaya y asegura que esta posición responde a una falta de voluntad política del gobierno de Morales.

En esa línea, Mariano Aguilera, presidente del directorio del Ingenio Guabirá, recordó que para evitar susceptibilidades generadas por el uso de productos comestibles como la caña de azúcar o la soya, también existen otras alternativas que el Ingenio habría estado investigando.

“Nosotros tenemos la mayor predisposición e inclusive hemos sembrado piñón para tratar de hacer biodiesel”, expresó y agregó que otra opción también sería aprovechar la potencialidad que se tiene con el cultivo de palmeras de Cusi, “podríamos explotarlas y obtener el aceite que sería la base para el biocombustible. También si sembramos el piñón manso y otra variedad de piñón utilizando terrenos que no son aptos para la agricultura, entonces no hay porque temer, más bien hay que potenciar para fomentar el área agrícola”, aseveró Aguilera.

Respecto, al temor ante posibles impactos en materia ambiental, la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), expresó en mayo del 2010, una serie de cuestionamientos relacionados con la deforestación para ampliación de frontera agrícola, sobreexplotación de los zafreros y otros tópicos recogidos en el documento titulado “Fiebre de biocombustibles: Se Incrementan los Riesgos Socio Ambientales en Bolivia”.

En la publicación, la entidad ambientalista afirmaba que las organizaciones vinculadas a la promoción de los biocombustibles en Bolivia estaban presentando información discrecional, con mensajes “exitistas y reduccionistas, mostrando sólo las bondades económicas de los biocombustibles, manoseando sin fundamentos el tema de las oportunidades de empleo, mal utilizando el concepto de reducción de emisiones y, sobre todo, ocultando los drásticos impactos ambientales y sociales que vienen ocasionando en diversas partes del mundo, incluida Sudamérica”.

Fuente

lunes, 28 de febrero de 2011

El Cambio Climático Acaba con las Vocaciones Agrícolas

En algunos años, el valle alto de Cochabamba dejará de producir duraznos y el valle bajo no conocerá el amaranto. Sipe Sipe y Vinto olvidarán cómo se cultivan manzanas, uvas e higos y en Bolívar, Tapacarí y Tacopaya, la cañahua pasará a un segundo plano así como la papa, la oca y la papaliza en Independencia y Colomi.

La producción agrícola tradicional en Cochabamba –golpeada ya por la migración y la creciente participación de las comunidades en el negocio del narcotráfico– tiene un futuro incierto también por el cambio climático.

De manera silenciosa, lenta, pero con gran efecto, en los últimos 50 años el comportamiento del clima impactó en las vocaciones productivas de muchas regiones y zonas agrícolas, pero fundamentalmente en la actividad económica de las comunidades campesinas y pueblos indígenas dedicados desde siempre a la producción de alimentos.

Los fenómenos climáticos modificaron severamente el régimen de lluvias, alteraron las temperaturas promedio y afectaron la fertilidad de los suelos, al extremo de reducir progresivamente la producción de alimentos entre un 20 y 25 por ciento en todas las regiones agrícolas del país, de acuerdo con investigaciones realizadas por técnicos de Agroecología Universidad Cochabamba (Agruco), centro de investigación de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).

Causas y Efectos
Los estudios de Agruco focalizados en comunidades campesinas e indígenas de la zona andina y de los valles de Cochabamba como Tapacarí, Tacopaya, Bolívar, Independencia, Sipe Sipe, Vinto, Punata, Cliza y Tarata establecieron que la época de lluvias se redujo de seis a tres meses con extremos de torrenciales lluvias y precipitaciones mínimas, que en ambos casos destruyeron cultivos, retrasaron campañas agrícolas y dañaron la fertilidad de los suelos.

“La región de Capinota, por ejemplo, tradicionalmente conocida por sus tierras fértiles y su potencial productivo en hortalizas, frutas, cereales y tubérculos, se ha visto seriamente afectada por la ausencia de lluvias y una prolongada sequía que viene de años”, explica el docente investigador de Agruco Juan Carlos Mariscal.

Respecto al cambio de temperaturas, indica que en los últimos años, particularmente en el valle alto, se registraron variaciones de hasta dos grados en el promedio histórico: de 17 hasta 19 grados centígrados, con máximos de 30 hasta 35 grados centígrados y mínimos de 10 hasta cero grados centígrados, incluso bajo cero en la zona andina, que afectan drásticamente la producción de cultivos tradicionales.

La investigadora Dora Ponce afirma que en la zona de la puna se están presentando más heladas, granizadas y lluvias concentradas en pocos meses; y en los valles, períodos cortos de lluvias pero de alta intensidad.

Los especialistas advierten que el cambio climático en los valles y la zona andina de Cochabamba, más que afectar a uno o algunos cultivos, daña la producción agrícola en general.

Esta nueva realidad climática provocará una mayor escasez de alimentos y, por lo tanto, una inevitable alza de precios.

CRECE LA MIGRACIÓN POR EL CLIMA
  • Hace 40 años, un 35 por ciento de la población radicaba en las ciudades y un 65 por ciento en el área rural con la producción de alimentos como principal actividad. Debido a condiciones climáticas adversas a la agricultura, esta relación se ha invertido: 35 por ciento en el campo y 65 por ciento en las ciudades.
  • “Ha disminuido el número de agricultores y ha disminuido la superficie cultivada. Son más las bocas que alimentar y pocos los brazos que producen alimentos”, dice Mariscal.

ALTIPLANO, TIERRA DE ALFALFA Y CEBOLLAS
  • Debido al cambio climático, en algunas zonas del altiplano paceño y orureño se cultivan cada vez mayores hectáreas de cebolla y alfalfa, lo que no ocurría hace 20 años.
  • También en la zona cultivan más papa dulce, a una altitud de 4 mil metros sobre el nivel del mar, y disminuye la siembra de papa amarga porque la primera es más resistente a las heladas, de acuerdo con los datos de Agruco.
  • De igual forma, la cañahua que se cultiva en las zonas frías de Cochabamba está siendo desplazada por otros cereales o forrajes.

Fuente

sábado, 25 de diciembre de 2010

El Proceso de Producción en el Salar de Uyuni Está en Marcha

El proceso de producción semi-industrial en el Salar de Uyuni está en marcha. El inicio del bombeo de las salmueras del salar a la primera piscina de evaporación de 46.580 metros cuadrados, hecha de geomembranas y geotextiles, abrió el proceso inicial de evaporación para la obtención semi-industrial de cloruro de potasio (KCl) y carbonato de litio (Li 2CO3), informó ayer el gerente nacional de Industrialización de Recursos Evaporíticos (GNRE) de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), Luis Alberto Echazú.

El cloruro de potasio es un fertilizante de gran demanda, mientras del carbonato de litio sirve para la elaboración de baterías de largo aliento.

“Éste es el paso inicial que permite primero que haya una cama, es decir una base de Halita (cloruro de sodio) en el fondo de la piscina para que después pueda entrar la maquinaria, y no dañar la fibra y se pueda cosechar sales”, explicó la autoridad.

El proceso de bombeo de la piscina, que fue iniciado el 4 de diciembre, es de 20 litros por segundo y se espera que en 13 a 15 días el depósito tenga una altura de 40 a 60 centímetros.

Junto a esta piscina existen otras tres menores en superficie, se denominan: silvinita (cloruro de potasio) 1, 2 y 3. Cada una mide 274 metros de largo por 73 metros de ancho. En total estas tres piscinas miden 60.000 metros cuadrados. Las piscinas ocuparán una superficie total de 24 hectáreas o 240 mil metros cuadrados para esta etapa piloto.

Exportación
Se espera que entre mayo y junio de 2011 se esté produciendo KCL 1.000 toneladas mes para la venta y tres meses después 40 toneladas mes de Li2CO3.

Por la venta de 12.000 toneladas de KCL anuales (mil por mes) y 480 año (40 por mes) de Li 2CO3 se espera obtener 6,3 millones de dólares. “En muy raras ocasiones como en ésta se tiene que una planta piloto genere ingresos, normalmente son para experimentar o se hace pruebas y no genera ingresos, pero en este caso sí se va hacer”, destacó.

Al momento Bolivia suscribió memorandos de entendimiento con cuatro países para la industrialización de carbonato de litio, Brasil, Irán, Corea y Japón, aunque se espera que España sea el quinto, pues mostró su interés mediante su canciller, Trinidad Jiménez, que llegó a Bolivia hace una semana.

Sin embargo, según la página digital de Erbol, Japón ofreció ayer ayuda al presidente, Evo Morales, a cambio de que se les permita tener acceso a las reservas bolivianas de litio.

Algunos detalles
Bolivia posee casi la mitad de las reservas mundiales de litio y hay un aumento en la demanda mundial de baterías, lo que atrae una creciente atención de la industria electrónica mundial.

El presidente Evo Morales se reunió en Tokio (Japón) con varios ejecutivos de compañías japonesas que tienen licencias mineras en Bolivia, como Sumitomo, que tienen interés en industrializar el carbonato de litio.

Fuente: HidrocarburosBolivia