jueves, 4 de agosto de 2011

Uso de Energía Solar Daría Más de 100 MW de Electricidad para Bolivia

La generación de energía solar podría constituir una alternativa real, eficiente y limpia para superar la crisis de electricidad que amenaza a Bolivia, advirtió el especialista en energías renovables, Miguel Fernández.

El experto, director de Energética, asegura en un documento, remitido a la Plataforma Energética, que en Bolivia se ha estimado que el potencial de generación distribuida, solamente con energía solar a través de pequeños generadores fotovoltaicos de 3 kWp de potencia, podría significar un aporte en los próximos 15 años de 105 MW, algo que muy bien puede fortalecer el Sistema Interconectado Nacional (SIN).

Además de aumentar la provisión de electricidad, la generación de energía solar en los mismos lugares de consumo (lo que se llama la generación distribuida) podría ofrecer muchas más ventajas.

“Bolivia tiene en este momento un delicado equilibrio entre generación y demanda de electricidad. Cualquier aporte que se podría hacer a la generación permitiría mejorar el margen de reserva existente. En otras palabras, un kWh que se genere de manera distribuida, puede postergar el gasto de otro kWh que actualmente es producido por los generadores del sistema nacional interconectado”.

“De tener una participación de la generación distribuida en el sistema eléctrico boliviano, los beneficios serían tangibles tanto para las empresas, como para los consumidores”.

“Mientras que los consumidores disminuirían sus gastos en compra de electricidad de la red y, si asumen una gestión apropiada, tendría un incremento de confiabilidad, aumento de calidad, y uso eficiente de la energía; el suministrador se beneficiará por la reducción de pérdidas de transmisión y distribución, apoyo en zonas remotas, liberación de capacidad del sistema, mayor control de energía reactiva, mejor regulación de tensión, menor saturación, postergación inversiones, y un menor índice de fallas”.

Según Fernández, su organización de energía renovable, Energética, “dispone quizás del único generador fotovoltaico conectado a la red en el país y con casi 2 años de funcionamiento, no ha reportado fallas ni problemas con la red. Esta siendo monitoreado permanentemente, y la información está abierta a quien quiera revisarla y usarla para simulaciones, estudios o investigaciones”.

Esta es la explicación de Fernández sobre las potencialidades de la generación distribuida para beneficio del país y el aporte de la energía solar:

¿QUÉ ES LA GENERACIÓN DISTRIBUIDA?
La generación distribuida promueve la idea de generar energía, directamente, en el lugar de consumo. Este concepto actualmente en aplicación en muchos países, poco a poco se expande, como parte de las respuestas destinadas a tener sistemas energéticos más eficientes, diversificados y con mayor seguridad energética.

En el caso de la electricidad, los beneficios para el sistema eléctrico son múltiples: disminuyen las pérdidas de transmisión y distribución, libera capacidad del sistema, hay una mejor regulación y control de reservas, bajan los índices de fallas y, adicionalmente se incrementa la confiabilidad del suministro de electricidad, la calidad, y el uso eficiente de la energía.

Pensar que los consumidores de electricidad (todos y cada uno de nosotros), de repente puedan convertirse en generadores, es un cambio del paradigma eléctrico convencional esquematizado en Generadores – Transmisores - Distribuidores - Consumidores. Es decir, con el concepto de generación distribuida, un consumidor saltaría esta cadena convirtiéndose por horas, o simultáneamente, en generador, pudiendo aportar con la inyección de electricidad en baja tensión a las mismas redes de distribución.


El concepto de simultaneidad económica, consumidor – productor, ya lo esbozó Alvin Toffler en su libro futurista “La tercera ola” llamándolo “prosumidor”. Toffler manifiesta que en varios aspectos, en el futuro se irá cerrando la brecha histórica entre consumidores y productores ocasionada por la revolución industrial, cuando de una “producción para el uso” que estaba en relación directa a las necesidades, se pasó a una “producción para el intercambio”, generado la idea de mercado vigente hasta ahora.

Introducir esta idea del “prosumidor” en un sector convencional como es el sector eléctrico es una revolución. Para esto es necesario un cambio de actitud, inicialmente en quienes manejan el sector eléctrico, que luego debería plasmarse en una serie de cambios normativos que permitiría que los consumidores puedan generar electricidad para sus propias necesidades e inyectar el excedente a la red eléctrica.

Las experiencias de otros países muestran que la generación de eléctricidad con base en energías renovables e interconectadas a las redes eléctricas existentes en baja tensión, en entornos urbanos y rurales, son oportunidades factibles y en crecimiento. Que pequeños generadores fotovoltaicos y eólicos, inclusive microcentrales o picocentrales hidroeléctricas puedan inyectar directamente electricidad en las redes de distribución de baja tensión, generaría beneficios económicos directos o indirectos a quienes participen en esta actividad, hablamos de las empresas distribuidoras de electricidad y también de los ¡“prosumidores”!

Naturalmente se debe construir una serie de mecanismos operativos, normativos, técnicos para avanzar en estos temas, proceso en el cual se tiene avances en varios países y con muy fuerte impulso; sensiblemente, en Bolivia aún no se inicia la discusión.

¿QUE HIZO URUGUAY?
El 1 de Junio de 2010 el Presidente de Uruguay José Mujica, firmó el decreto que reglamenta la generación distribuida en pequeña escala en su país.

Los Objetivos del decreto son diversificar la generación de energía, tanto en las fuentes primarias como en los agentes suministradores, a través de generadores conectados a la red de Baja Tensión; y fomentar la utilización de fuentes de energías renovables para la generación de electricidad, puesto que mitigan la emisión de gases de efecto invernadero, son locales y pueden ser aprovechados en diferentes escalas.

En ese sentido, el decreto del Presidente Mujica autoriza a los consumidores de Ia red de distribución el uso de generadores de electricidad de origen renovable (eólica, solar, biomasa o mini hidraúlica) e inyectarla en la red de baja tensión; así los reconoce como “microgeneradores”.

Las escalas de generación se fijan a través del límite de la corriente máxima de régimen generada en baja tensión establecido en 16 amperios, excepto en caso de suministro monofásico en redes con configuración de retorno por tierra, en los que la corriente máxima de régimen será 25 amperios. Esto significa que un consumidor podría inyectar a la red entre 3 kW y 5 kW de potencia, según el caso.

Se explicita que la potencia máxima del generador debería ser menor o igual a la potencia contratada por el consumidor, lo cual no es una limitante para usuarios domiciliarios, puesto que, solamente la ducha eléctrica que se utiliza cada día tiene una potencia de 5 kW.

Todo el equipamiento, instalaciones interiores necesarias para la conexión, acondicionamiento de gabinetes para instalación de medidores, así como eventuales modificaciones a las redes de distribución en baja tensión, son costos pagados por el microgenerador.

Lo más interesante de este decreto, es que expone el concepto de intercambio de energía, pues se establece que el microgenerador podrá intercambiar energía en forma bidireccional con la red de Distribución, instruyendo a las Distribuidoras de electricidad la compra de toda la energía que el microgenerador entregue a la red, por un periodo de 10 años, remunerándose al mismo precio con el que la distribuidora le vende.

El Decreto además favorece a los consumidores de bajos consumos, pues dice que para el caso de la franja de consumo de 0 a 100 kWh/mes, el pago de las distribuidoras se realizará de acuerdo a la tarifa de la escala inmediata superior, es decir se abre la posibilidad de generación de ingresos adicionales para familias que tuviesen esa oportunidad.

Por el uso de las redes eléctricas, el microgenerador no pagará ningún cargo, además de que se establece que el microgenerador se “autodespachara”, considerándose su costo variable igual a cero. Es decir un paso en la eficiencia del uso de energéticos renovables: ¡utilizarlos cuando estén disponibles!

Como es natural la vinculación del microgenerador con el sistema y el mercado eléctrico se realiza a través del distribuidor, rigiéndose por un régimen particular.

LIMITANTES Y OPORTUNIDADES EN BOLIVIA
Bolivia tiene en este momento un delicado equilibrio entre generación y demanda de electricidad. Cualquier aporte que se podría hacer a la generación permitiría mejorar el margen de reserva existente. En otras palabras, un kWh que se genere de manera distribuida, puede postergar el gasto de otro kWh que actualmente es producido por los generadores del sistema nacional interconectado, obviamente salvando la simplificación del análisis esto es posible.

En Bolivia, se ha estimado que el potencial de generación distribuida, solamente con energía solar a través de pequeños generadores fotovoltaicos de 3 kWp de potencia, podría significar un aporte en los próximos 15 años de 105 MW, algo que muy bien puede fortalecer el SIN.

De tener una participación de la generación distribuida en el sistema eléctrico boliviano, los beneficios serían tangibles tanto para las empresas, como para los consumidores. Mientras que los consumidores disminuirían sus gastos en compra de electricidad de la red y, si asumen una gestión apropiada, tendría un incremento de confiabilidad, aumento de calidad, y uso eficiente de la energía; el suministrador se beneficiará por la reducción de pérdidas de transmisión y distribución, apoyo en zonas remotas, liberación de capacidad del sistema, mayor control de energía reactiva, mejor regulación de tensión, menor saturación, postergación inversiones, y un menor índice de fallas.

Es evidente que incrementar las cantidades de energía distribuida exigirá cambios en la tecnología de gestión de redes eléctricas. Se debería pasar de una gestión convencional, hacia una gestión activa de las redes. Otros cambios en temas de medición, facturación, control de generación, estabilidad del sistema deberán ser introducidos paulatinamente.

ENERGETICA, dispone quizás del único generador fotovoltaico conectado a la red en el país y con casi 2 años de funcionamiento, no ha reportado fallas ni problemas con la red. Esta siendo monitoreado permanentemente, y la información está abierta a quien quiera revisarla y usarla para simulaciones, estudios o investigaciones.

Finalmente…

Hacer generación distribuida es pasar de un sistema vertical unidireccional (un generador y muchos consumidores) hacia otro donde existan muchos productores y consumidores simultáneamente.

La generación distribuida cuestiona el concepto clásico de que la distribución de electricidad es un monopolio natural, y que la energía fluye en un sentido único. Implica que las redes eléctricas se abran a los microgeneradores de manera amplia, aunque con salvaguardas técnicas que no comprometan la seguridad del sistema ni la calidad de la energía.

Asimismo, permite que las redes distribuyan la electricidad inteligentemente, llevando eventuales excedentes de energía de unos microgeneradores hacia otros consumidores o de algunas zonas a otras en tiempo real. En caso de tener una combinación de varias fuentes de energías renovables, también podría darse la posibilidad de compensaciones horarias y estacionales.

Cuando se proyectan gigantescas generadoras de electricidad, de cientos y miles de megawatts, hablar de microgeneradores y de algunos kilowatts, puede parecer una pérdida de tiempo, pero, ¿acaso no es lo mismo que hablar de ejércitos y de guerrilleros? Y, estos últimos ¿acaso no tuvieron grandes victorias? ¿acaso un ejército no utiliza la táctica de guerrillas?

No es casual que el Presidente Mujica, un ex – guerrillero, le dijera sí a la Generación Distribuida en el Uruguay, ¿Cuándo se le dirá sí en Bolivia?

Fuente

1 comentario:

Ricardo AH dijo...

hare mi generador de 1mega entonces,asi podemos ganar algo de dinero