Es posible lograr la autarquía energética en Bolivia? La primera planta piloto de producción de biodiésel en el país, implementada por el Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), dependiente de la Secretaría de Desarrollo Productivo de la Gobernación de Santa Cruz, da luces para alcanzar este propósito.
Distante a 75 kilómetros al norte de la capital cruceña, en la Estación Experimental Agrícola de Saavedra (EEAS), se encuentra la planta piloto de biodiésel que inició sus operaciones con fines de investigación en procesos de producción del biocombustible con materias primas (aceites) de diferentes especies vegetales.
En la planta, a nivel experimental, los investigadores del CIAT obtienen biodiésel de aceite de soya, girasol y cusi, para evaluar la calidad y el rendimiento como biocombustible y así obtener información sobre la potencialidad y viabilidad de su producción.
No obstante, indicó que en el departamento existen mayores posibilidades de elaborar biodiésel de aceite de soya. “Solamente con la superficie cultivada de soya que tenemos actualmente podríamos producir biodiésel para hacer mezclas con diésel de petróleo y cubrir un 20% de la demanda”, dijo.
Allí, en la planta, no se realizan los procesos de extracción de aceite de las especies vegetales, ya que el proyecto no cuenta con prensas ni equipos de extracción de aceite, por lo que el CIAT obtiene la materia prima (aceite) de empresas aceiteras para fines de investigación.
La capacidad de producción de la planta es de 210 litros por día de biodiésel, informó Blas García, responsable del Proyecto Biodiésel en el CIAT.
El investigador sostuvo que se trata de un proyecto estratégico de investigación en bioenergías, considerando que el país es deficitario en la producción de diésel derivado de petróleo.
La planta piloto de biodiésel fue diseñada por técnicos del CIAT y construida en acero inoxidable por la empresa Planagro, que se adjudicó la construcción, instalación, montaje y puesta en marcha de la planta por un monto de $us 56.000, financiado por la Gobernación de Santa Cruz.
PIÑÓN, EN INVESTIGACIÓN
Con el objetivo de generar información técnica sobre materias primas y procesos de producción de biodiésel con aceites de especies vegetales que no compitan con la seguridad alimentaria del país, el CIAT está trabajando en investigación con el piñón (Jatropha curcas).
Se trata de una especie potencial para materia prima de biodiésel, por el alto contenido de aceite que tienen sus semillas (39%). De acuerdo con explicaciones de Blas García, contienen el doble de aceite en comparación con la soya, que tiene 18%.
La institución ha establecido ensayos de investigación con piñón en diferentes zonas agroecológicas del departamento (Saavedra, Pailón, Camiri, Roboré, Cabezas y Charagua), con la finalidad de evaluar su comportamiento y seleccionar materiales genéticos altamente productivos, adaptados a las condiciones edafoclimáticas de cada zona y, de esta manera, generar nuevas variedades de cultivos bioenergéticos para biodiésel.
Según García, la semilla del piñón es tóxica y por ello no se puede aprovechar su torta después de extraer el aceite. Por ello, los investigadores de muchos países están trabajando para generar variedades que no sean tóxicas.
CARACTERÍSTICAS
El biodiésel es un biocombustible que se elabora a partir de aceites vegetales, a través del proceso químico de transesterificación. Puede ser usado en el motor, puro o mezclado con combustible derivado de petróleo. Este combustible no requiere ninguna adaptación o modificación en el motor.
VENTAJAS
Sin modificaciones. No requiere modificaciones para su uso en motores diésel.
Renovable. Es obtenido a partir de aceites vegetales o grasa animal, por lo que es una fuente de energía renovable.
Autarquía. Permite a países agrícolas independizarse de aquellos productores de petróleo.
Beneficioso. Tiene un gran poder de lubricación y minimiza el desgaste del motor. Su vida útil se prolonga más del doble.
Biodegradable. Presenta un nivel menor de emisiones gaseosas nocivas al medio ambiente. No es tóxico.
¿Cómo se obtiene el biodiésel?
La fabricación del biodiésel inicia con el aceite vegetal. Una vez obtenido, el aceite es depositado en una unidad para su filtración y limpieza, luego pasa al reactor donde se adiciona el metóxido (hidróxido de sodio y metanol) y se produce el proceso de la transesterificación, en esta fase se separa la glicerina del biodiésel y se procede a su decantación.
Una vez separado el biodiésel de la glicerina, se procede a su lavado con agua de buena calidad, para sacar las impurezas y restos de jabones que se forma en la transesterificación. Posteriormente, se realiza el secado del combustible, mediante un tratamiento térmico, obteniendo el producto final que es el biodiésel 100% puro (denominado B100).
Para evaluar su calidad, el biodiésel es mezclado con diésel -en una proporción de 80/20- y es probado en motores a diésel convencionales estacionarios. La idea, según García, es utilizar el combustible procesado en la planta piloto en los motorizados del CIAT (tractores, camiones, micros y camionetas).
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La dotación de recursos de energía renovable de América Latina y el Caribe es suficiente para cubrir más de 22 veces la demanda eléctrica proyectada para el 2030, de acuerdo a un nuevo estudio encomendado por el Banco Interamericano de Desarrollo.
El estudio, Repensando nuestro futuro energético, sostiene que los decrecientes costos y las nuevas tecnologías hacen de los recursos renovables una alternativa viable. Los recursos solares, geotérmicos, mareomotrices, eólicos, y la biomasa disponibles en esta región podrían producir hasta 80 petavatios/hora de electricidad.
Un petavatio/hora equivale a 1 billón de kilovatios/hora, casi cinco veces el consumo anual de México. En la actualidad, la región genera 1,3 petavatios/hora de electricidad. Para el 2030, se espera que la demanda regional crezca a entre 2,5 a 3,3 petavatios/hora.
El reporte despeja una serie de mitos sobre la energía renovable, haciendo énfasis en que muchas de estas nuevas tecnologías alternativas ya tienen precios competitivos con las tecnologías convencionales; ofrecen buenas oportunidades de inversión y deberían ser
tomadas en consideración por los formuladores de políticas interesados en diversificar las matrices energéticas de sus países, reducir su vulnerabilidades a las fluctuaciones de precios de combustibles fósiles y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.
“A pesar de que América Latina usa más energía renovable que cualquier otra región del mundo, enfrenta retos para generar la electricidad que necesita sin perjudicar al medio ambiente”, dijo el presidente del BID, Luis Alberto Moreno. “Las energías renovables se han vuelto una opción viable y atractiva que debe ser explorada”.
El estudio será presentado el 18 de junio en Bogotá durante el Foro Global de Crecimiento Verde de América Latina y el Caribe (3GF LAC, por su sigla en inglés) ante líderes de gobiernos, empresarios, dirigentes de la sociedad civil y de organizaciones internacionales
invitados por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos; la primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt, y Moreno.
“Con este estudio buscamos promover acciones concretas y asociaciones público privadas, identificando la magnitud de los recursos renovables, presentando sus amplios beneficios y describiendo opciones políticas”, señaló Walter Vergara, jefe de la división de Cambio Climático del BID y principal autor del estudio.En el 2012, las inversiones globales en tecnologías renovables no tradicionales (solar, eólica, geotérmica, mareomotriz, hidroeléctrica de pequeña escala y bioenergía de avanzada) y la hidroeléctrica tradicional ascendieron a US$244.000 millones, de los cuales América Latina representó un modesto 5,4%. Para poder aprovechar su vasto potencial, la región necesitará modernizar sus marcos de políticas y regulaciones para aumentar las inversiones en estas tecnologías alternativas.
Si bien estas inversiones en energías renovables hasta ahora han sido modestas, el estudio apunta que se están acelerando en la región. La energía eólica ha sido el recurso renovable de más rápido crecimiento. México es el quinto productor mundial de energía geotérmica, y
Colombia, Panamá y Ecuador están explorando activamente ese recurso. En Brasil, México, Guatemala, Argentina y Chile se están llevando adelante proyectos de biomasa, solar y eólico.
El estudio concluye que, independientemente de cómo cada país oriente su política energética, tiene sentido aumentar el uso y la penetración de recursos energéticos renovables en América Latina y el Caribe.
El BID y la Energía Renovable. El Banco Interamericano de Desarrollo apoya programas para mejorar la eficiencia energética, la integración energética regional y la diversidad de la matriz energética al explotar recursos
renovables y no renovables.
En la actualidad financia parques eólicos de gran escala, sistemas de energía solar para áreas rurales, facilidades de biocombustibles para generar electricidad y programas para promover iluminación eficiente. También está financiando proyectos para dotar de turbinas más eficaces a represas hidroeléctricas y usinas termoeléctricas alimentadas a gas natural.
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Cochabamba está encaminada a convertirse en una de las “Ciudades Emergentes y Sostenibles” de Latinoamérica, con la cooperación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la participación de la Gobernación y los siete municipios de la región metropolitana: Sacaba, Tiquipaya, Vinto, Cercado, Quillacollo, Sipe Sipe y Colcapirhua.
El coordinador del proyecto “Ciudad Sostenible” en Bolivia, Arturo Alarcón, dijo que el proceso que comenzó en 2012 para hacer del área metropolitana de Cochabamba una ciudad sostenible estará concluido, en el marco de la conferencia “Ciudad inclusiva y sostenible: tres miradas desde Bucaramanga, Medellín y Córdoba”.
“La primera etapa fue realizar un diagnóstico, para identificar cuáles eran los temas clave. Ahora la segunda etapa es preparar un plan de acción justamente para solucionar esos temas. La idea es presentar el plan al público en agosto o septiembre”, explicó Alarcón.
El BID puso en marcha el concepto de “Ciudades Emergentes y Sostenibles” en 2011, para ayudar a las ciudades intermedias de América Latina y el Caribe que crecen a un ritmo acelerado a identificar y priorizar proyectos de inversión para su desarrollo sostenible, impactando positivamente en la calidad de vida de los habitantes.
En Cochabamba se trabaja en cinco temas clave: agua, inequidad urbana, educación y salud, transporte y seguridad ciudadana.
Una de las conclusiones del diagnóstico de la región metropolitana fue que en la ciudad conviven distintas realidades: calidad de vida alta y baja.
El nuevo enfoque de “Ciudades Emergentes Sostenibles” ha movilizado a instituciones interesadas en generar un diálogo entre la ciudadanía y la gestión pública. Algunas de estas iniciativas se han traducido, desde hace varios años, en programas como “Medellín Cómo Vamos”, que desde hace siete años realiza un trabajo basado en indicadores y percepción ciudadana sobre cómo impactan los gobiernos locales en la calidad de vida.
Según la representante del programa que se ejecuta en la ciudad colombiana, Piedad Restrepo. el trabajo de los denominados observatorios ciudadanos trabajan en base a una línea base, indicadores e información facilitada por los municipios. Explicó que en los indicadores son útiles porque permiten medir resultados.
Los participantes expusieron los avances de sus proyectos en la conferencia organizada por el Observatorio “Cochabamba Nos Une”, sobre las ciudades inclusivas y sostenibles.
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Según el Índice 2012 de Seguridad Energética publicado por el Consejo Mundial de Energía (WEC, por sus siglas en inglés), Bolivia ocupa el puesto 22 a nivel mundial en lo que respecta a seguridad energética.
La información fue brindada a través de una nota de prensa de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), donde también se destaca que el país se encuentra entre los primeros lugares del continente, después de Canadá y Colombia.
“La Seguridad Energética, según el WEC, involucra tanto a los países exportadores como a los importadores de energías e incluye la gestión eficaz de la oferta de energía primaria, de origen nacional o extranjero; la confiabilidad de la infraestructura de energía; y, la capacidad de las empresas que suministran para satisfacer las necesidades actuales y futuras de la sociedad como un todo”, detalla el documento.
SOSTENIBLES
Sin embargo el WEC, del cual el Comité Boliviano de Energía es miembro, también aclara que la mayor parte de los países evaluados para la elaboración de su Índice de Seguridad Energética, todavía se encuentran lejos de alcanzar sistemas de energía completamente sostenibles debido a que aún no consiguen equilibrar los tres componentes del Trilema, sus desafíos, así como sus desventajas.
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Los informes sobre explotación eólica de Santa Cruz generan expectativa. Inversionistas privados apuntan a desarrollar proyectos destinados a generar energía eléctrica en las zonas identificadas como potenciales en el departamento, basados en estudios realizados por la Transportadora de Electricidad (TDE) con el respaldo de una consultora que identificó áreas en todo el país.
Un grupo de inversionistas ha concluido un proyecto para la construcción de parques eólicos en zonas rurales y colindantes a la ciudad de Santa Cruz, y apuntan a la producción de más de 100 megavatios de potencia que no sólo servirán para el consumo interno sino también para alimentar al Sistema Interconectado Nacional (SIN).
“Queremos aprovechar lo que indica el mapa eólico que existe en el país y la alta potencialidad que hay en Santa Cruz para explotar la energía generada por los fuertes vientos que se registran en la zona oriental”, aseveró el empresario Carlos Sansusty, de Energía Eólica Bolivia (EEB).
Inversión millonaria
El inversionista explicó que el costo del proyecto supera los $us 200 millones, de los cuales más de un 70% será inyección de empresas europeas y el restante de un grupo de empresarios bolivianos.
“Nuestro objetivo es construir uno de los parques eólicos más importantes del país para ayudar al abastecimiento de energía eléctrica, no sólo para los pobladores sino también para que las empresas e industrias asentadas en el departamento puedan ahorrar energía. Solamente nos falta el aval del Gobierno”, acotó.
Los detalles del proyecto se darán a conocer próximamente, ya se ha cumplido el 90% de los pasos que exige la normativa a nivel nacional y la aplicación y construcción del primer parque eólico será de forma inmediata. Según el empresario, no se piensa construir uno sino varios parques eólicos con tecnología de punta.
Los parques estarán instalados en las zonas de la capital cruceña donde se han registrado vientos que sobrepasan los 60 kilómetros por hora. Si bien son costos altos para su inversión también se tiene la posibilidad de recuperar los recursos vendiendo la energía al sector industrial en precios más bajos y accesibles.
“Esto permitirá un ahorro importante al Estado que dejará de recurrir al uso del gas para la generación de energía eléctrica. La frecuencia de los vientos en Santa cruz es importante porque según el informe de la TDE la frecuencia es mayor al 60% en los 365 días del año”.
El aprovechamiento del viento como fuente de energía renovable no es reciente en varias zonas rurales de Santa Cruz, se lo aprovecha a través de aerogeneradores, bombas de agua y molinos. Muchos de éstos se encuentran en zonas de producción agrícola.
Las oportunidades para el aprovechamiento de la energía puede generarse de forma expectante en el uso comercial y en zonas productivas agrícolas de arroz, azúcar y oleaginosas. Estas ventajas generan la inversión eólica en la zona desde el ámbito privado y en base a lo que exigen las leyes bolivianas.
Paralelamente en la zona de Viru Viru, la Cooperativa Rural de Electricidad (CRE) está elaborando otro proyecto para instalar un parque eólico en el lugar con el fin de generar 20 megavatios de energía eléctrica aprovechando las corrientes de viento que se generan en el lugar.
La tecnología que se aplicará en ambos proyectos será de punta y proveniente de China, donde hay una amplia experiencia con respecto al resto del mundo.
¿Qué es el estudio de TDE-IFC?
En la actualidad existe una información completa hecha a través de simuladores por la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) que aplica un atlas eólico de última tecnología que permite conocer el potencial del viento a través de información satelital.
Este sistema se basa en modelos de simulación meteorológica en los lugares donde se registra una gran cantidad de actividad eólica.
Esta información de la TDE es precisa y contiene datos con coordenadas de un sitio, comunidad, ciudad o departamento que tiene potencial de producción de energía renovable.
De esta manera, es posible conocer las características y el potencial energético de los distintos pisos ecológicos que existen.La base de datos es administrada por el Ministerio de Hidrocarburos y Energía, TDE y entidades como la CRE y la Universidad Católica que impulsan su difusión y uso.
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Bolivia se desempeña bien en la seguridad energética. Lo dice el Índice de Sostenibilidad Energética 2012 realizado por el Consejo Mundial de Energía (WEC, por sus siglas en inglés) que ubica al país en el puesto 45 del ranking global.
El país tiene una fuerte proporción de la producción a la oferta total de energía, buena diversificación de la producción de electricidad y un margen mayor en lo alto de la gasolina.
Sin embargo, indica el documento, su tasa de crecimiento del consumo de energía de cinco años es un indicador positivo débil para la seguridad energética.
Como sólo el 78% de la población tiene acceso a la electricidad, y debido a los altos precios de la gasolina, Bolivia realiza un mal papel en la equidad social. En cuanto a la mitigación del impacto ambiental alcanza puntuaciones medias en todos los indicadores.
Futuro Energético
La aspiración universal es proporcionar sistemas de energía que sean simultáneamente asequibles, estables y ecológicamente sostenibles.
En ese sentido, “no podemos estar ausentes a los desafíos energéticos y de lo que en el ámbito internacional está sentando las bases del debate sobre los aspectos de la sostenibilidad de la energía”, asegura Yussef Akly, gerente de Estrategias de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE).
Es por ello, que el VI Congreso Internacional Bolivia & Energía, a realizarse el 21 y 22 de agosto próximo en Santa Cruz, tiene como temática central: “Desafío para el Futuro, Soluciones al Trilema Energético”.
El reto de estos tres aspectos fundamentales tiene que ver con “cómo hacemos para conjugar un justo equilibrio entre la seguridad energética, la mitigación del impacto ambiental y la equidad social”, resalta.
Tarea pendiente
Uno de los principales desafíos pendientes para mantener ese equilibrio a mediano y largo plazo es sin duda el cambio de la matriz energética boliviana hacia un modelo menos dependiente de los hidrocarburos, sostiene el analista energético, Bernardo Prado al resaltar que los restos principales en este tema son “Invertir, invertir e invertir”.
Para el experto en hidrocarburos, Francesco Zaratti, la seguridad energética tiene varios aspectos, en estrecha analogía con la seguridad alimentaria.
El principal es asegurar a la población diariamente la energía en todas las formas en que la consume. Por ejemplo, no serviría de nada tener excedentes de gas si no hay combustibles líquidos para los coches.
En segundo lugar está la manera de lograr ese objetivo. Eso se logra diversificando la matriz energética: la dependencia de una sola forma de energía no da seguridad.
Finalmente está la previsión: hay que tener comida en la despensa, o sea reservas y emprendimientos que garanticen el normal suministro de la energía no sólo hoy sino también mañana y durante un período razonable. En hidrocarburos el período razonable es de 10-15 años, tiempo de maduración de nuevos proyectos.
“Hay que abrir todo el abanico de posibilidades y avanzar en la concreción de proyectos que permitan abundancia energética para el país”, agrega Akly.
Políticas
El Índice de Sostenibilidad Energética clasifica a los países miembros del Consejo Mundial de Energía (WEC, por sus siglas en inglés) en términos de su probable capacidad de proporcionar políticas de energía sostenible a través de las tres dimensiones del Trilema de Energía:
La seguridad energética: la gestión eficaz del suministro de energía primaria a partir de fuentes internas y externas, la confiabilidad de la infraestructura de energía, y la capacidad de participar de las empresas de energía para satisfacer la demanda actual y futura.
La equidad social: la accesibilidad y la asequibilidad del suministro de energía a través de la población.
Mitigación del impacto ambiental: el logro de la oferta y la eficiencia energética de la demanda y el desarrollo del suministro de energía a partir de fuentes renovables de bajo carbono y otros.
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